Publicidad:
La Coctelera

Categoría: Reflexiones

0

Impotencia, ¿cuántos golpes más hay que soportar?

Ahora mismo me encuentro en la lona. Estoy nuckeada y aún no asimilo lo que está pasando a mi alrededor. Demasiados sucesos en tan pocos instantes y me siento sin fuerzas ya.

Golpe tras golpe y sin poder meter las manos, ¿cómo sé que ya es demasiado?, ¿cómo se que es momento de contratacar?, últimamente... este últimamente me lleva cansada, tengo desde 2005 recurriendo a esta palabra, entonces, más bien toda mi vida la he vivido dentro de un remolino, y esta vez no soy yo quien se sumergió en él. Simplemente me arrastró y no me ha dejado salir. El problema real es que no me he dejado llevar. Pero me pregunto, ¿será lo mejor?, ¿que me lleve a no sé dónde, hacia quién sabe qué, para terminar haciendo o no haciendo nuevamente no se qué?. Definitivamente no lo considero una opción, sé que voy a tientas, voy a mi ritmo, a mi paso, desorientada, confiando en mi instinto y en mi "sentido común", tratando de hacer l que considero correcto, tomando las mejores decisiones para mi beneficio, pero este algoritmo no termina, un "sí" me lleva a un nuevo proceso, lo mismo que un "no", el problema es que ese siguiente proceso no está claro para mí hasta que decidí.

Toda lógica está fuera de control ahora, en los mundos cuadrados todo principio tiene fin, mi mundo no lo tiene (y eso que intento que mi mundo sea cuadrado), cada principio, entre más avanzo, más principios se abren y no puedo cerrar procesos, desgraciadamente todos se están ligando entre sí, ¿qué es esto?, ¿una especie de trampa que intenta que yo sola me ahorque?, por que enredada ya estoy, y ya no veo salidas, las encontraré, pero no al ritmo que requiero y eso me asusta.

He tomado decisiones nada precipitadas, unos dicen que he madurado, por eso me tomo la vida con menos drama. Otros dicen que perdí mi "chispa", que dejé de ser la iniciadora de todo y finalizadora de nada. Que últimamente veo venir el golpe y no me quito, que eso se llama "aguante". Me preguntan que si quiero demostrar de qué estoy hecha y sinceramente no puedo responder eso, simplemente siento que si corro, si me "quito" de cualquier manera el destino me pereseguirá hasta que me alcance (como ya ha ocurrido antes). Siento que no es momento de "cambios" bruscos, aunque se miran alarmantemente necesarios y a veces, ya estoy cansada y debilitada.

La vida me está lanzando varias pelotas al mismo tiempo, como es lógico, bateo algunas, otras las dejo pasar y otras de plano me golpean, pero no me tiran, el problema es la velocidad que llevan, cada vez son más rápidas y yo me veo lenta.

El último fue un golpe bajo, uno inesperado, casi podría decir que a traición, pues de donde menos lo esperé y tenía baja la guardia llegó, ese es el que me tiene en a lona ahora, y estoy pensando si ocupo mis tres segundos para descansar o me levanto de una vez y finiquito el asunto, pero eso es peligroso, prácticamente es "lo que no se debe hacer", es una decisión drástica, que tendrá consecuencias graves. Si lo tomo con calma, si descanso, me levanto lento y sigo esquivando golpes, tal vez la contraparte se canse y pueda dar mi contragolpe con guante blanco, ¿fuerza o inteligencia?, ¿rapidéz o eficiencia?, he estado de ambos lados y ninguno me convence todavía. No reacciono aún, no sé qué dirección tomar, finalmente no veo ninguna salida, la única salida "real" por ahora, es mi desahogo en mi guarida, la fluidéz de mi alma plasmada en estas palabras, que espero que cuando todo pase (de cualquier modo pasará, lo que no se es cómo lo hará ni cuánto me afectará), sólo sea un vago recuerdo de "alguna vez me sentí así", "alguna vez, atravesé algo así", y si no paso esta prueba de temple y fortaleza entonces sí coemnzaré a creer que es tiempo de "cambios".

By BlackWings

0

Tarjeta de Crédito

En casa, una de las lecciones importantes de vida sin duda alguna fue: "Sólo compra lo que puedas pagar, sólo paga lo que puedas comprar".


Así es, el efectivo es la mejor manera de vivir con tranquilidad.


Mis padres nunca han adquirido una tarjeta de crédito, ni siquiera saben cómo se usa. Por supuesto que yo menos, nunca he necesitado una. Pero ahora resulta, que prácticamente si no tienes una tarjeta de crédito, simplemente no eres digno de confianza en este mundo alterno llamado internet.


Hay muchas maneras de pagar cosas, en la red casi nada es imposible, pero un "plastiquito" te facilita los trámites sin embargo, ¿por qué tengo que hacerme de uno para que me den el crédito (y no me refiero al financiero, sino al de credibilidad) que merezco?, ¿No es suficiente crédito no tener necesidad de tenerlo?.


En fin que hay muchas preguntas y pocas respuestas alentadoras, por que se supone que el crédito hace tu vida más amena (¿la del vendedor o la del comprador?), lo cual por supuesto dudo, te acaba la vida y te crispa los nervios saber que tienes una deuda y que si para tal fecha no "abonas", vienen los problemas (¿apoco no?).


Esa frase tan mellada de "obténgalo ahora, páguelo después" es una ilusión y nada más que eso, por que "tengo" algo que debo y en cualquier momento puedo dejar de tener por que realmente aún no lo tengo, no es del todo "mío".


Últimamente me llegan con frecuencia correos invitándome a obtener una tarjeta de crédito. Tengo una amiga que tiene una y hace uso moderado de ella, y me lo pinta nada complicado, en fin que tántas "señales" me desconcertaron, pero también me incitaron a averiguar qué de "bueno" podría ser tenerla.


Vaya chasco el mío. Pues la invitación de "Santander Serfín" me condiciona, argumentando que para adquirir la tarjeta "light", debo de tener determinado tiempo utilizando otra tarjeta de crédito, lo que me lleva a preguntarme: si ya tengo una tarjeta de crédito, ¿para qué querría otra?


American Express también hizo su intento, pero definitivamente, aunque digan que es la tarjeta mundial y hagan su promoción de manera tal que obtener la "American Express blue" es casi como ir al olimpo y tocar a Zeus... tampoco me convenció, todo el trámite es por internet, si tienes dudas llama a tal teléfono, y si no te contestan existe el 01-800.... y si ahí no te pueden atender entonces tienes que esperar a que te puedan enviar un correo dentro de no sé cuántos días hábiles y en fin que todo siempre es virtual (por cierto, ¿existen sucursales físicas de American Express?, nunca he visto una, aunque eso no sería raro, soy tan distraída).


Banorte casi me convence, esa tarjeta de "Mujer banorte" (lo reconozco, me enamoré del plastiquito verde) con no sé cuántos beneficios, ofertas, promociones y demás... por una módica cantidad anual, y no sé cuántos días para pagar (sí, acepto que no estoy MUY interesada en el tema, aún así, hay que ver (leer) opciones, ¿no?), no se veía tan mal, mis ingresos me permiten tenerla (al igual que todas las demás mencionadas (no hablemos de las gold por que esas... me quedan lejos y además son demasiado lujo y tentanción para los amantes de lo ajeno)), pero definitivamente insisto, no la necesito (no tanto), finalmente tengo cuenta "corriente" y me de un poco de escozor pensar en endeudarme.


¿Se te ocurrió lo mismo que a mí?, ¿Dile a alguien que sí tenga tarjeta de crédito que te preste el "nombre" para realizar tu trámite (finalmente, pagarás de contado, sólo quieren el numerito del plastiquito y "corroborar que existes"? sí, lo ví como una remota opción, pero eso de las mentiras tampoco me va, ¿qué tal que me descubren?, y entonces sí seré una persona desacreditada (insisto, desde el concepto de la credibilidad), digo, uno no puede ser honesto todo el tiempo, pero debe intentarse en lo posible.


En fin, ahora tengo tremendo lío, necesito comprar por internet, necesito una tarjeta de crédito (sigo pataleando que no es justo) y tal vez termine pidiendo a Danko que sea BlackWings, o tal vez de plano me deje seducir por algún banco y termine pagando los $400 y algo pesos al año por el gran favor que me hacen de "venderme" un plastiquito que demuestra que soy quien digo ser (¡bah!, primero la credencial de elector, ahora esto) y que "puedo" pagar lo que "quiero" comprar (insisto, si no pudiera pagarlo no lo compraría, qué lógico suena y qué estúpido parece).


En fin, "bienvenida al mundo del consumismo nena", -Danko, no me parece gracioso-; "lo es, eres una aferrada a tus ideas y si no te renuevas pronto, morirás"- No, me queda una alternativa, ¿quieres ser mi aval?- "¿y si te digo que sabía que me lo pedirías?"- mejor para mí, ¿es un sí?, gracias, sabía que podía contar contigo-.


Una vez más me salgo con la mía, me salvé de pertenecer al mundo ordinario gracias al amigo que me deja seguir siendo fiel a mis ideales.


By BlackWings

1

Lluvia de ideas, noche de insomnio. Una más.

Son las 11:40 de la noche, 4 de diciembre aún y tengo insomnio como hacía algo de tiempo no ocurría, estoy cansada, me siento cansada y mi mente no para. Motivos tengo para ello, remover tantas cosas, asociarlas a mi presente y pensar que las cosas son como son, como deben de ser, y mi pasado siempre vuelve al presente, en los momentos más inesperados y no por eso inoportunos. Hoy no estoy confundida, pero me siento hoy más que nunca lo que creo ser, un ángel de la oscuridad, un ángel que intenta ser justo y que se esfuerza por ser honesto, consigo mismo primero, para poder serlo con los demás, ¿culpable o inocente?, ¿víctima o victimaria?, no lo se. Ambos, quiero creer y sin embargo siempre soy la portadora de noticias y no me arrepiento, simplemente me remueve, me remueve cosas que creo olvidadas, o que simplemente estaban sepultadas en mi corazón, más no excluídas de él.

Una inocente charla en el chat, donde capté la atención de mi interlocutor, conversando de todo y nada como siempre, evitando la escabrosa charla de sexo que tanto evito y finalmente resulta ser inevitable. Casi a punto de comenzar algo que finalizó extrañamente me quedé intrigada, ¿será que su imaginación fue más allá de mi realidad?, ¿acaso comenzó a hacer conjeturas macabras que ni él mismo pudo soportar?. No lo se, tal vez nunca lo sepa, aunque lo cierto es que, una vez más se acercó a mi, después de un tiempo volvió, un tiempo prudente donde lo que pudo ocurrir entre nosotros nunca fue. Mi fantasía de ser parte de su vida se quedó enredada en el atrapasueños del olvido, o del quizá, tal vez eso, eso lo desconoceré por siempre. Puedo pensar que superé sus expectativas hacia a mí, se asustó al pensar cosas que no son y no se atrevió a preguntar para verificar si su mente y mi realidad coincidían y finalmente, huyó de manera estrepitosa y haciendo creer que fue por causa de una falla eléctrica, cosa que no fue así, me dejó con dudas, pero mi vida sigue, continuó después de eso, ha continuado a pesar de tanto, a pesar de todo y este incidente no iba a evitarlo.

Volvió alguien más, alguien que desaparece y reaparece constantemente, alguien a quien le hice pasar buenos corajes y la verdad se lo merecía, se divirtió a mis costillas y no le importaron mis sentimientos, aunque a veces ceo que de verdad no siento, reitero que lo que hieren es mi orgullo, eso es todo. Y lo sigo “maltratando” cada vez que puedo, a mi me divierte y a él no le importa, asi que al final todo es un juego, donde él disfruta mi sarcasmo por que cree que estoy enojada y yo me entrengo descargando mis ironías sobre él en señal de venganza por lo que alguna vez creí que me había hecho. ¿Me engañó?, ¿Me sentí engañada?, no lo se, de cualquier manera todo era irreal, era virtual, y así se quedó, ¿qué validéz podía tener entonces?, en ese momento no comprendía que ninguna.

El día no terminó ahí, me recosté meditabunda, debatiendo mi mente y mi cuerpo entre una relajangte ducha o un necesario descanso cuando de pronto pensé en ”EL”, sí, “EL”, mi chico audáz, a quien le escribí esa canción que precisamente se llama así: “ÉL”, a quien le canté esa canción frente a una pequeña concurrencia con el pretexto de participar en un concurso de composición, cuando lo que de verdad quería, era que supiera lo importante que era para mí, cuando lo que en realidad buscaba, era vencer mis miedos y atreverme a decir que él era “alguien” en MI vida. Y mi mente divagó, preguntándose qué estaría haciendo, si estaría pensando en mí, o por lo menos en el compromiso que compartimos. Todo eso pasó 5 minutos antes de que mi celular sonara y ¡oh!, sorpresa nada sorpresiva, lo llamé con el pensamiento, era ÉL. Platicamos por veinte minutos haciendo planes para pasar la nochebuena en casa de mis padres, estamos lejos, por que somos un par de caprichosos, por que somos dos locos orgullosos queriendo hacer vidas aparte, queriendo ser libres aunque tenemos cadenas invisibles, por que tenemos cosas que nos unen a pesar de todo, de todos, de nuestros deseos, de nuestros sueños y él por fin recapacitó (aunque a mí no me parece tan bueno) y quiere estar conmigo, formar una familia y yo, yo quiero demostrarme que valió la pena el sacrificio de pasar 7 años de mi vida metida en el estudio para ser “alguien”, para ser yo, y no para ser la pareja de alguien, si, es muy egoísta, y debería sentirme culpable y horrorizarme por eso, lo cierto es que no es así.

Él lo comprende, y hasta cierto punto le conviene, al final de cuentas somos libres sin serlo, él hace lo que quiere, trabaja, va, viene, a gusto, sin reproches, sin espera, sin presión, sin fastidio, lo mismo que yo, me llama cuando quiere o a veces cuando puede y yo estoy disponible, igual si quiero, y si no, simplemente apago el celular y me olvido que existen, él y el celular, aunque a veces, la verdad es que él se desvive en el teléfono y a mí se me descarga el maldito aparato, en fin, que esta relación inexistente nos complica la existencia a los dos, pero, me gusta, me gusta que a pesar de él mismo, me deje probarme, me respete, por que él hace su vida, yo hago la mía y al final tendremos un futuro juntos por que somos un mutuo refugio, por que volvimos a ser amigos después de que todo se había roto, después de la desconfianza mutua, algo pasó, no sé explicar qué fue, pero ahora sabemos que no somos capaces de hacer ni la mitad de lo que pensábamos que podíamos hacer al desconfiar uno del otro.

Bromeamos al teléfono irónicamente, con sarcasmo, yo siempre lo hería, siempre daba en la llaga intencionalmente y él nunca se cansó de eso, lo lastimaba esperando que se fuera y no volviera y nunca lo conseguí, ahora, mis bromas son igual de pesadas pero menos incisivas, él siempre me coquetea, no pierde la oportunidad y yo siempre me hago la interesante, juego peligroso y sin embargo, nos arriesgamos, en eso le pegunto si me extraña y me lo afirma, no espero a que me devuelva la pregunta y le afirmo también, se pone a la defensiva y comprendo que mostré debilidad y eso le asusta, me doy cuenta que estoy a punto de terminar con la “magia” y cambio el tema, comienzo a ponerme melancólica y hablar de la distancia geográfica que hay entre mis padres y yo, aunque no por eso sentimental y de la impotencia que siento al ver que mi hermano, no se preocupa por ellos y sólo los visita cuando necesita dinero. Él intenta consolarme, sabe cuánto me duele mi familia, no sabe qué decir, no esperaba escuchar eso, no después de un tajante “te extraño, ya quiero verte”, no sabe qué hacer pero tampoco me quiere dejar así, me pregunta qué pienso al respecto intentando que me desahogue, con eso él asegura que me deja bien, o por lo menos más tranquila, es inteligente y aparte me conoce, no tanto como cree y mucho menos como quisiera, pero es intuitivo, eso le ayuda mucho a tratarme, sabe que soy difícil, complicada e impredescible, aún así se aventura y eso se lo tomo en cuenta, por lo que no lo presiono, me repongo lo más pronto que puedo antes de caer en melancolía total, comienzo a bromearle para que él sienta que estoy mejor y no se preocupe, no puede, debe trabajar y para ello, no tiene que pensar en mi.

Es hora de colgar y volver a nuestra realidad, no quiere colgar y sinceramente yo tampoco, en ese momento recuerdo nuestros días de estudiantes, cuando nos pasábamos horas juntos, a veces sin hablar, otras... yo siempre hablando y él escuchándome y mirándome mientras yo le acariciaba su cabello y siempre hablando o no, yo siempre estaba encima de él, ya fuera en sus piernas, en su pecho, en su costado. Nos gustábamos mucho, nos seguimos gustando, hay una química impresionante, pasó el tiempo, nos peleamos, estuvo con otras, yo con otros y creímos que nuestra ruptura era de por vida, ambos lo creímos, aunque él inconscientemente no y yo... yo en relidad no lo sé, sólo se que su chica, la que yo le conocí, siempre tuvo miedo de mí, siempre investigó quién era yo, cómo era, qué hacía, eso me hizo pensar que él nunca me olvidó y que estaba con ella por que era mejor que estar solo. En fin que colgamos y yo seguí acostada, pensativa y recordando, al tiempo que me preguntaba: ¿qué hubiera pasado si hubiera atendido su correo?, sí, aquél correo donde me citaba en su cuarto de estudiante y me pedía que fuera arreglada como le gustaba y maquillada, le encanta que invierta tiempo en mí, por que dice que me esmero en gustarle y eso le agrada. No fui por que él ya andaba con otra, por que una noche antes de la “cita” lo vi con ella y mi orgullo no me lo permitió, ¿cómo yo, después de haber sido su novia terminaría siendo la amante?, no, nunca. Y no fui. ¿Qué habría pasado si sí hubiera ido?, nunca lo sabré, nunca lo sabremos.

¡Bah!. Me suelto a llorar, estoy sola en esos 30 minutos que ocurrió todo ese remolino emocional, se satura mi mente y el único escape sano que conozco es el llanto, me desahogo un poco al tiempo que me contengo por que no tarda en llegar gente a casa y mi debilidad ocasiona preguntas, cuestionamientos que no pienso responder ni compartir con nadie y en fin, termino secando las lágrimas y estar como si nada. Termina mi día y mi noche.

Hoy, me levanto como siempre sabiendo que llegaré un poco tarde, yo sola me compenso el tiempo que invierto cuando salgo más tarde del trabajo, me visto desganada y con preocupación, tengo que terminar ya lo que tengo atrasado para poder ir a casa en nochebuena y no sentir presión ni culpa ese día, pero es que el internet me distrae, esos juegos que no dejan nada bueno pero que tanto me emocionan, ese chat que es mi vicio desde hace 10 años y que no he podido ni querido dejar, aunque honestamente, cuando Él me lo pidió sin pedirlo lo hice, a medias, pero lo hice. En fin que tal vez valió la pena, tal vez no. Ese chat tiene su historia, tengo mi historia y encierro muchas más de estas, pero eso es material para otro texto.

Veo lo que tal vez no tengo que ver, aquí vuelvo al punto del que partí, soy un ángel de la oscuridad, no soy amiga ni enemiga, confío en alguien que no confía en mí, o tal vez si, pero con sus reservas, lo cual me parecería bien si no sintiera que me mienten o que me prueban a cada instante, y que a veces yo siento que debo justificarme aunque en realidad no tengo por qué hacerlo y no debería de importarme si me creen o no, lo estúpido es que me importa. Finalmente todo termina en una remoción emocional de nuevo, donde conocí a una persona, y yo la vi, yo se cómo es físicamente y me la pintan distinta, será que yo la vi con ojos de mujer, será que para mí no es una mujer guapa, y sé reconocer la belleza de las mujeres cuando la tienen, pero ella no la tiene, ni exterior y mucho menos interior, y me hacen creer que no es quien pienso, aunque todos los detalles coincidan, y ultimadamente, ¿a mi qué?, pero siento que engañan a alguien, eso no lo soporto, y rasco, urgo en los rincones del pasado y lo cierto es que ella cuida bien sus pasos y limpia las huellas para que no quede rastro, en fin, ¿qué más se podía esperar de una psicóloga?, pero no es astuta, no más que la afectada y yo, que alguna vez también fui una afectada, pero... no contaba con que dejé de ser noble, tonta, tierna, romántica y soñadora (bueno esto de soñadora a veces dudo), dejé de tragarme cuentos chinos hace mucho y ejecuté la ley del Talión, le hice la vida virtual imposible y se hizo la víctima y me sentí mal, me sentí culpable, pero después... saboreé la venganza, y me pagó una a una, ahora dice ese chico que “me engañó” que fue divertido, ja!, cuando leí eso recordé la vez que me dijo que ellos eran novios, que... qué mal que yo no lo entendiera y que no intentara volver a crear mi canal, por que él se encargaría de asegurarse que no se volviera a registrar (los chateros saben de qué escribo), y entonces me reí maliciosamente, y exclamé: “sí, fue divertido”, ( y te ponché el hígado, maldito), nunca entendieron qué pasó, y yo a veces tampoco, creo que no fue tan importante después de todo, por que nada de eso era real, al menos no para mí.

Quiero terminar este loco relato diciendo dos cosas importantes: Sé que se siente mal la que descubrió que su “amiga” no lo es, se siente traicionada, y por partida doble, pues el galán y ella la engañan, ¿virtual o realmente?, parece que de las dos maneras. Se que alguien pensará ¿satisfecha?, y yo diré que no, este es uno de los puntos éticos que siempre causan debate, si sabes algo que va a herir a gente que estimas, ¿lo dirías aunque con eso estés destruyendo su mundo?, ¿serías lo suficientemente cruel para hacerlo?, la respuesta es sí, y no es crueldad, es honestidad, pero, sí hay un pero, hay que saber decirlo, cómo decirlo y conocer a quien se le dirá, estar seguros que lo entenderá y que no destruirás su mundo, o por lo menos que es lo suficientemente maduro para saber que podía pasar, que lo va a asimilar y que se levantará de esa y de otras que sigan. No me gusta estar siempre involucrada en este tipo de cuestiones, siempre sale alguien herido, SIEMPRE, pero le doy la razón a quien la tiene me guste o no y soy justa les guste o no.

La segunda cosa es que si dejas libre a alguien y este vuelve, lo empujas a la libertad, lo corres de tu vida y regresa cada vez, y llega un momento en el que pareces indiferente y de pronto te das cuenta que te importa, que sí te importa, pero eres lo suficientemente valiente para dejarlo ser y dejarte ser sin dudas, temores, celos ni paranoias. Si eso es un amor maduro, entonces quiero creer quepor fin he aprendido a amar.

0

No hay peor ciego que el que no quiere ver

Y como siempre, un día después de la tormenta vuelvo aquí, al refugio de las palabras, al desahogo de mi dolor, a mi oscuro rincón de donde ya no debería salir más y sin embargo, sólo vengo a esconderme, a llorar sin hacerlo, a terminar de desangrarme y lamerme las heridas, y todo eso sólo para poder volver a la luz, a las batallas de todos los días, a vivir; a hacer como que no pasa nada aunque pase todo, a sonreir y dar la buena cara aunque por dentro esté destrozada, aunque mis ojos muestren mi tristeza decir que estoy bien, ocultar, me he vuelto experta en la materia, ocultar el dolor.

Mi madre (si, ella, como siempre) dice que no hay peor ciego que el que no quiere ver, pero es que me rehuso a pensar que la gente de verdad tiene tanta sangre fría, que puede mentir con tanto cinismo y facilidad, que soy tan engañable a pesar de que las pruebas apuntan hacia toda la culpabilidad, que yo quiera creer que no me mienten, que él no me miente, pero... debo confesar que he estado de ese lado, que las cosas no siempre son lo que parecen, que a pesar de que todo parezca acusarme, nada es cierto, eso... eso es lo que me impide desconfiar del todo, aunque tal vez sólo me autoengaño, no lo sé.

Y él me reta, me conoce en demasía, juega conmigo, con mi mente y eso sí que me molesta, por que la situación ha sido tensa, por que a ambos se nos salió de las manos y sin embargo compartimos más de lo que quisiéramos, más de lo que debimos y al mismo tiempo somos los perfectos desconocidos el uno para el otro, él no sabe qué esperar de mí ni yo de él, él no entiende por qué cuando él cree que estaré contenta no lo estoy y viceversa, yo no comprendo por qué él cuando está cerca es el hombre perfecto y cuando la distancia nos separa es el peor de los hombres; "ni te vas, ni te quedas", le dije ayer, "yo no sé si cuento contigo o no, por eso no estás incluído en mis planes", también se lo comenté, y lo único real es que ni siquiera él sabe si quiere irse o quedarse, pues es de esos chicos a los que se les da la libertad y se encadena solo para seguir sintiéndose atado o tal vez de verdad teme perderme, quién sabe qué es lo que pase por su torcida cabeza y yo... yo no sé qué hacer, pues cuando estoy decidida y convencida de que lo mejor es cerrar el círculo vicioso, él simplemente no me deja, no me deja por que no tengo pruebas para acusarlo, no tengo la suficiente seguridad para decirle por qué no le creo. "Estamos a tiempo de dejar de cometer errores más graves y terminar muy mal, más mal", es lo que atiné a decir. "Confía en mí", es lo único que me respondió después de tantos ataques de mi parte y de sus intentos por convencerme de que soy una paranoica y lo peor, no pude decirle que había descubierto que me engaña, por que ni siquiera sé si lo hice, lo que si sé es que no la olvida, pero cuando estuvo con ella no me olvidó a mí, aunque se mantuvo lejos, cosa que no ha hecho con ella, pues ha llegado al grado de trabajar cerca de donde está la chica. De eso me enteré ayer y me duele, pero no puedo asegurar que está con ella y tampoco puedo cegarme, si trae una tarjeta de presentación de ella quiere decir que se siguen viendo.

"Confía en mí". Retumba en mi cabeza una y otra vez, ¿cómo se puede pedir eso a sabiendas de no ser sincero, de haber mentido antes, de haber engañado para conseguir lo que quiere?. ¿cómo confío después de tanta mentira, de tanta decepción?. Y todo parece fácil, terminar algo que parece que hasta ahora no ha empezado, pero cuando empezó, hace 6 años, nunca terminó, de hecho a veces creo que nunca acabó de empezar, una relación por demás extraña, como todo en mi vida. "te quiero y voy a regresar para estar contigo", y no le creí, no puedo por más que quiero, sólo quiero que esto termine ya, pero como no pasaba hace mucho, no sé cómo hacerlo. Quisiera enfrentarla, saber si sabe y a pesar de ello lo acepta, quisiera disipar las dudas, tal vez las cosas no son como las imagino o tal vez... tengo miedo a tener la razón, a descubrir que mis paranoias no lo son.

"Tiempo al tiempo", mi padre sabe lo que dice y por qué lo dice, tiene razón, el tiempo, mi tiempo, cada vez se acorta, mi hora de ser libre está a punto de llegar y con él o sin él llegará, ya no sé que es mejor, no sé qué va a pasar, pero tengo más de un año a la deriva, perdí mi timón y sólo resuelvo lo inmediato como se va presentando, y estoy harta de eso, estoy harta de dejar mi vida y mi destino a la suerte, y a lo que quieren los demás, espero pronto tener el valor de tal vez no hacer lo correcto, pero de tomar la decisión que me benficie a mí.

Él no leerá esto, él no sabe que BlackWings existe, él no sabrá lo que de verdad me agobia, auqne sabe lo que de verdad siento, y lo que siento es una inmensa confusión y una gran tristeza, una hiriente decepción y una cicatríz reabierta y mañana, tal vez ya no sienta nada y a lo mejor me doy cuenta que no era para tanto, que yo estaba equivocada y que él de verdad me quiere, y entonces quizá me asalte una nueva duda, ¿a mí qué me duele?, ¿el corazón o el orgullo?.

Mi madre tiene toda la razón, "No hay peor ciego que el que no quiere ver".

By BlackWings

1

¿Decisión?, tal vez


La nostalgia me trae de nuevo a mi guarida, cada vez hay más que decir y menos ganas para hacerlo, cada vez hay más palabras que escribir, tantos sentimientos que descargar y, no es falta de valor, sino de tiempo y tal vez de algo más, aunque por ahora, lo ignoro.

Quisiera decir que estoy harta, quisiera decir que estoy cansada, pero eso no es algo novedoso, siempre estoy agobiada por algo o peor aún, por alguien, pero ahora es distinto.

¿Por qué es TAN DIFÍCIL tomar una decisión y sostenerla contra viento y marea?, ¿por qué suelo pensar en los demás antes que en mí?, ¿por qué me importa de sobremanera lo que los demás sienten o quieren y antepongo sus deseos a los míos?. No lo sé, nunca lo he sabido y realmente creí que esta vez sería distinto, que yo podía ser la dueña de mis decisiones, que por primera vez iba a ser egoísta sin remordimientos, que podría simplemente controlar mis emociones y no caer de nuevo ante el dolor de nadie, que mi corazón de verdad era ya lo suficientemente duro como para no doblarse y no ceder ni un milímetro de voluntad, pero no, lo único que pude probarme a mí misma es que sigo siendo una estúpida soñadora, y lo único que conseguí fue una nueva decepción.

Mamá siempre sabe lo que me duele, a veces pienso que no debo ser tan abierta con ella y mucho meno ser tan transparente, ella sabe lo frágil que puedo ser, pero también sabe lo inmensamente cabrona que puedo volverme, eso me da una ventaja, puedo ser quien soy y ser aceptada tal como soy. Ella sabe de lo que soy capáz y de lo que sería incapáz, aunque a veces la he sorprendido aún con todo y todo.

Hoy, se cumplen tres días, tomé una decisión extremadamente drástica, una que cambia la vida de varias personas, entre ellas, la mía. Aún así no depende sólo de mí el futuro, sino del tiempo y como siempre de las circunstancias, pero me asusta, como siempre, la incertidumbre. Eché una moneda al aire y se ha quedado suspendida, no sé a quién favorecerá, no sé qué tanta sea mi suerte, no sé qué tan grande sea mi fervor, a pesar de ser una mujer de poca fe, no sé qué tanto me he ganado el favor de la vida como para que las cosas sucedan como yo lo quiero y espero. Ignoro cuánto sea el amor, y si el amor es verdadero, cuánta sea la paciencia y la capacidad de comprensión de que cuando uno se halla desequilibrado toma decisiones abruptas y aún así, era una decisión ya pensada, ya maquilada desde hace seis meses, una determinación que ha girado a la par conmigo, que ha cambiado de un no a un sí y viceversa n veces por el simple hecho de que quedarme con un "hubiera" sería peor, un "¿y qué hubiera pasado si...?", ahora lo sé, tengo la respuesta y no estaba lejos de lo que me imaginaba y alcanzaba a intuir, eso de las probabilidades no está tan errado y si agregamos un pocode ayuda extrasensorial nata..., puedo decir que ya sabía lo que iba a pasar, aunque nada mejor como estar seguros.

Me siento juzgada y no entendida, por que se que hice todo lo contrario a lo que debí hacer (claro, siguiendo una "lógica" estandarizada entre hacer las cosas "bien" y "mal"), pero sé que el tiempo me dará la razón como lo ha hecho muchas otras veces en las que he estado en desacuerdo con el mundo y he hecho lo contrario a lo esperado,lo que ocurre es que los demás no son los únicos perjudicados, no sé ganar batallas sin pelearlas y lógicamente yo también salgo herida, lastimada, yo también caigo y tengo que levantarme, cada vez cuesta más trabajo, por que cada vez mis conquistas son más ambiciosas y a lo mejor esta vez tardarán más en cicatrizar las llagas para todos, ahora sí es más doloroso que antes, veré lágrimas, escucharé lamentos, y tendré que ser fuerte y no hacer mío el dolor ajeno. Me echarán en cara mi decisión, me culparán de su sufrimiento, quizá hasta me odien y yo, tendré que dar la espalda, la media vuelta e irme con un semblante victorioso más no alegre, por que sólo habré ganado una batallaya que la guerra... la guerra la va a ganar la vida y quien realmente merezca el triunfo.

By BlackWings

2

¿Qué hacer ante una decepción?

Y definitivamente no sé si odiarme, compadecerme de mí misma, olvidarlo (sería lo más sano y sin embargo es lo más difícil) o simplemente esperar a que se calme el maremoto y dar derecho a réplica.

Difícil situación, ¿por qué la vida se me complica tanto?, ¿por qué cuando parece que todo está bien, nada lo está en realidad?. Quisiera saber, de verdad quisiera.

Hoy estoy más confundida que nunca, tengo opciones, pero, por primera vez dudo que alguna sea la adecuada, ¿cómo mediar una situación en la que el factor tiempo me limita?, ¿cómo enfrento mis sentimientos hacia alguien que está lejos y que... bah!!!, y que ni siquiera sé lo que está pasando con su vida y que tal vez sólo me escribe lo que quiero leer?. Es difícil saber hasta donde es verdad y hasta donde fantasía, aún después de 4 años de intensa relación y convivencia es difícil, a veces creo que lo conocí de la cabeza a los pies, que puedo saber lo que siente, lo que quiere, lo que piensa... y otras, como hoy, la duda me carcome, después de todo, casi 3 años separados cambiaron nuestras vidas, nuestros sentires, nuestros pesares, nuestras ideas, nuestras actitudes.

Puedo comprender la soledad, lo que no puedo pasar por alto es pregonar un sentimiento y actuar contrariamente a el. Puedo asimilar que un hombre es más visceral que una mujer, pero lo que no puedo creer es que alguien (sin importar el sexo) perdone una infidelidad, ame a una persona que sólo por que está momentáneamente lejos vuelva con otra persona que le engañó, que se lo aceptó y se lo restregó en la cara y que afirmó que era mejor en aspectos de intimidad, sólo por que se siente solo o porque está necesitado de sexo. Imposible para mí creerlo.

Mi indecisión sobre un problema serio, que determina mi futuro, que marca nuevamente mi vida donde aún no sé si incluir personas sea bueno me está acarreando dolores de cabeza y lágrimas injustificadas, no sé en sí qué sea lo mejor, continuar con mi eterno egoísmo, mi obstinada soberbia y mi hasta hace poco maltrecho orgullo o simplemente olvidar, intentar comenzar de cero, aunque claro, con sus respectivas cartas sobre la mesa, no condiciones, pero sí aclaraciones.

Todo el mundo merece oportunidades, estoy muy de acuerdo con ello, pero creo que yo ya excedí el número de oportunidades otorgadas y no veo la respuesta que espero, me asusta el torbellino que se avecina en mi futuro más próximo, aún no hallo la mejor manera de afrontar el problema, después de todo, tal parece que lo haré sola y tal vez sea lo mejor. hubiera preferido no ser egoísta, de verdad lo hubiera preferido, pero esa, ya no es una opción ahora y las que sobran son por mucho, más complicadas.

Parecieran palabras al aire, simples, llanas, sin sentido, incomprensibles, pero sólo son el desahogo de mi alma cuando ya no puede más, cuando la tristeza me rebasa y entonces sólo me queda una salida, escribir.

Me hallo triste, desolada, decepcionada, sola como siempre y como nunca, llena de dudas y temores, con mil inseguridades, preguntas sin respuesta, al menos sin una pronta, sin un camino trazado aún, a la deriva y cuestionándome sobre qué haré cuando llegue cierto momento, o si es mejor tal vez no hacer nada, pero me detiene la incertidumbre, después de todo, lo que haga ahora repercutirá después.

Cómo puede una llamada y una noticia inesperada cambiar la vida, ¿no es así?, cómo puede afectar todo mi equilibrio un comentario por el simple hecho de no poder estar segura de nada y creer a alguien capáz de todo por el simple hecho de dejar pasar el tiempo.

Si, soy una soberbia, no puedo evitarlo, sí, soy una orgullosa, es mi sello de garantía, sí, soy una egoísta, es mi mejor arma, sí, soy una solitaria, es mi mejor refugio, sí, soy una paranoica, es lo que me salva de las garras del destino a veces y sí, soy, últimamente, una insegura, lo que desequilibra por completo mi mundo. Aún así seguiré siendo la eterna paradoja, el impredecible ángel de alas negras que nunca nadie sabrá si hoy recibirá un saludo y mañana simplemente deje de existir en mi mundo.

By BlackWings

2

El Fondo del Vacío

Así es, he tocado el fondo del vacío, me encuentro entre sus frías e invisibles paredes, me siento acorralada encerrada y siento que hasta la soledad me ha abandonado.

Estoy llena de vacío, en la penumbra de un lugar que más que un sitio es un estado, un estado anímico incomprensible e inexplorado por mí, me siento extraña, me siento ajena, más que de costumbre.

"Maldito mundo", repite mi mente una y otra vez, mientras las miradas dirigidas hacia mí con coraje me gritan "¡maldita seas!" y yo me muestro indiferente aunque por dentro sienta miedo.

Y no es un temor por lo que puedan decirme, total, los cobardes siempre darán por la espalda, y clavarán dagas en el momento más inesperado, aún así no es eso lo que puede inquietarme, es lo que callan, es el envenado corazón de la gente, el precisamente no hablar de frente, como yo. El no atreverse a dar el paso y dejar salir al demonio. Esa hipocresía es lo que no soporto, es lo que me empuja a la soledad, a intentar siempre ser prudente, a ser justa, a ser tolerante, aunque los demás no lo sean conmigo. Y a veces es mejor callar, sobre todo cuando no queremos herirnos a nosotros mismos, cuando sabemos que las palabras se las llevará el viento y serán por demás inútiles.

A pesar de que el mundo no es lo que yo quisiera, no es como yo quisiera, mis ideas no suelen cambiar con facilidad, en el fondo del vacío sigue estando mi esencia, mi credos, mis convicciones, mis valores. Mi refugio es la melancolía, mi compañera es la soledad. Y lo que he perdido es mi confianza, lo que he dejado atrás son mis ganas de luchar.

Ahora sólo camino entre la gente y parezco uno más, pero mi corazón no tiene calma, mi espíritu no tiene paz, ellos no se saben rendir, se sienten vacíos, me lo hacen saber por que llevo mucho tiempo inconforme con mi vida y mi destino, no he podido cambiar las cosas, a veces pienso que en realidad no he querido, no me he atrevido a ser egoísta, pues a veces, para lograr lo que uno quiere, debe dejar atrás muchas cosas, despojarse de sentimientos, personas y muchos otros menesteres más y eso, termina afectando a terceros.

Por ahora sólo puedo escribir, desahogarme en este lugar y sacar la rabia que si dejo dentro sólo me frustrará y me amargará la existencia. A veces creo que mamá tiene razón, soy extremadamente aprehensiva y le doy importancia a minucias, pero odio la hipocresía, es una de las cosas que más puedo repudiar del mundo. Así como a la gente que le fascina hacer leña del árbol caído. Despedazar al enemigo es peligroso, sobre todo cuando también se tienen errores y los demás los notan. ¿Por qué y desde cuando la gente comenzó a sentirse perfecta y con el derecho de humillar a los demás?, ¿cuándo se acabó la prudencia y comenzó la guerra?, ¿cuándo se permitió el juego sucio de las indirectas directas sin derecho a réplica?. No lo sé, sólo sé que las veces que me sean necesarias y posibles... callaré a más de uno y detendré ataques infructuosos fuego a fuego, pagando error con error, y les bajaré los humos hasta que entiendan que para ser mejores que alguien... lo deben demostrar con hechos, no con habladas.

Estoy en el fondo del vacío, pero ahora que lo pienso, tal vez ahí debo seguir, para poder ver el mundo a través de mi cristal y para poder continuar conservando mi camino, mi dirección y a mi propio ser.

By BlackWings

1

¿Qué pasó?

Esta fría mañana de noviembre, donde el día es nublado, donde mis pensamientos no están tan ordenados, donde confundo mi sentir con mi dolor.

Palabras hermosas, las que siempre quise leer, por las que siempre luché. Interminables discusiones a causa de ellas. Durante 4 largos años de relación yo sabía que me quería, él sabía que yo lo quería, pero nunca hubo muestras de ello. -No son necesarias, valen más los hechos que las palabras-, me lo dijo una y otra vez hasta que me convencí de ello.

¿Qué pasó?, ¿Qué es diferente ahora?, insisto en una cuestión de la que me surgen hipótesis. Yo cambié, para bien o para mal lo hice. Me volví indiferente, casi insensible, pues mi corazón ya no soportaba más golpes, así que lo protegí de la manera más cruel y ruín que se puede proteger lo que uno más quiere y ahora, ahora las palabras no fluyen, no con facilidad, no después de dos años de separación, de un sentimiento de traición e indiferencia de ambas partes, no después de inevitables decepciones, no después de creer que estuvimos enamorados de terceras personas.

Mi pasado siempre se vuelve contra mí, de la manera más ineperada, en el momento menos oportuno y de la forma más cruel. Me golpea de frente, en la cara, devolviéndome lo bueno y lo malo, lo cual es relativo, ya que tal vez ahora ya no es tan bueno ni tan malo. Mi empeño en dejar el pasado en su lugar ha sido frustrante, pues no he logrado deshacerme de 4 años de matrimonio que se han convertido en 8 divorciada y en constante agonía, no he podido desvanecer 4 años de una relación extraña, donde más que novios, pareja, parecíamos los mejores amigos, donde no había palabras melosas ni detalles, pero sí muchas risas y mucho sexo, muchas pláticas extasiantes, debates interesantes sobre vida, profesión, tradiciones, constumbres o simplemente banalidades, donde ambos teníamos lo que necesitábamos, aunque tal vez no lo que en realidad queríamos, no puedo saber qué quería él, sólo se que nunca he tenido lo que he querido, una relación "normal" al lado de alguien cariñoso que me demuestre lo mucho que quiere y no le importe gritárselo al mundo. Alguien que recuerde mi cumpleaños y me haga sentir especial ese día, que recuerde cuánto tiempo llevamos embebidos en la relación y quiera festejarlo, que no le importe tomarme de la mano a pesar de las burlas, las miradas, las críticas... Alguien, que se atreva a decirme "Te Amo" sin ganas de arrepentirse o con cierta culpa o miedo y que tenga un detalle espontáneo, pero sincero.

No creo querer nada del otro mundo, alguna vez lo tuve, si se puede contar el amor adolescente claro, pero tal vez no soy el tipo de mujer para esos chicos ni ellos son mi tipo de hombre en realidad, pues el niño detallista, romántico, era mi peor tormento en el aspecto sentimental, mi carácter voluntarioso tal vez no compagina con el soñador, no lo sé, las discusiones, los celos, las eternas horas sin una palabra de por medio frente a frente... en fin. Empiezo a creer que en realidad el problema soy yo.

¿Qué pasó?. Vuelvo a preguntarme por que después de dos años, regresa mi pasado, mi "pasado inmediato". Una llamada telefónica, una reacción inesperada de mi parte y plaf!, se dio un momento mágico, lindo. Pues él, vino a verme desde no sé dónde, sin saber si yo quería verlo, sin saber lo que yo sentía, y eso..., eso aquí y en China se merece una oportunidad porlo menos de hablar, ese arrojo es fascinante, sobre todo en una persona que piensa tanto las cosas antes de actuar, ese "no me importa lo que pase, yo quiero verla o por lo menos intentarlo" es lo que a mí me mueve, lo que a mí me puede llegar a conquistar. Una larga plática sobre nosotros, como lo que éramos, amigos, a la mitad del encuentro un ramo de rosas rojas, yo más que sorprendida, "¿qué pasó?", me lo pregunté en silencio, después de una cena, tomarme la mano y abrazarme en la calle, acto que NUNCA hubiera esperado de él, ya que la que siempre parecía pegoste era yo sin una respuesta clara y mucho menos cariñosa. Estaba pasmada, no sabía qué hacer, no esperaba tanto cambio, pero bueno, yo cambié, los demás pueden hacerlo también, pero... ¿tanto?.

Fin de la velada, apareció un beso antecedido por un "Te quiero". No cabe duda que el tiempo produce cambios, pero ahora.. ¿qué hacer?, lo que siempre quise ahora puedo tenerlo, pero ahora, no sé si es lo que quiero.
Aún así tal vez sólo debo dejar que pase, puede ser que la vida me esté compensando algo y no debo desaprovechar la oportunidad. Quiero ser optimista y creer que él era mi destino, sino.. ¿por qué volver? , ¿por qué querer quedarse?, y sobre todo ¿por qué cambiar?. muchas preguntas... como siempre, tal vez respuestas obvias, o tal vez sin respuesta. Ya no sé si quiero cuestionar la vida y al destino, sólo se que llegó alguien de mi pasado para recordarme a la mujer que dejé atrás, una que en lo particular no me agradaba tanto, pero a veces pienso que es la mujer que nunca debí dejar de ser. ¿Podré volver a ser quien era?, ¿Podrá él aceptar a la nueva yo?, eso... lo veremos.

By BlackWings