Esta es una historia, una no muy larga como para escribir un libro ni tan corta como para narrar un cuento, tiene algo de novelesco y también algo de comicidad, pero..¿qué no la vida es así?, tal vez encuentres fantasía, tal vez te encuentres tu reflejo en ella, a lo mejor te parece increíble o tal vez y sólo tal vez... tú formes parte de esta historia.

He girado y girado por la vida más de 360º, una y otra vez, sin parar, después de ser una de las personas más centradas, voluble, pero centrada, si, soy la eterna paradoja, la que cuando parece estar bien se encuentra mal y viceversa, esa, soy yo.

Se que no parece extraño virar en la vida, quien no lo hace simplemente no está vivo, dicen que la vida está llena de altibajos, y vaya que me consta, lo relevante es que en un año y 7 meses, he vivido lo que jamás imaginé a mis 28 años. Fui, vine, dejé de ser, dejé de ir, lloré, sonreí, me enamoré, se enamoraron de mí, hice sufrir, me hicieron sufrir, sentí por primera vez deseos de venganza y... me vengué (en pocas palabras, odié), pedí perdón (y aún no estoy segura de que haya hecho lo correcto), ¿perdoné?, creo que no, no soy quién para ejercer ese poder; lastimé y me lastimaron, dañé y lógicamente, salí herida.

He aprendido mucho en tan poco tiempo, más de lo que me imaginé, reforcé mis convicciones, mis credos, sobre los cuales siempre tuve mis teorías, como buena investigadora tenía que probarlas, y sí, puedo decir que arriesgué mi pellejo pero en la mayoría de mis hipótesis, los resultados fueron los esperados; tal vez el único inconveniente son las cicatrices en el alma, los malos recuerdos y los sinsabores a los que me tuve que enfrentar. A veces, me miro al espejo y parezco una persona normal, claro, soy un humano, tengo el cuerpo de uno, pero los ojos, reflejo del alma, perdieron su brillo, mi sonrisa perdió su esencia, mis manos perdieron inocencia y mis labios, extraviaron su candor, ¿valió la pena?, se lo pregunto a mi reflejo, y entonces mi mirada se torna triste, y se quieren asomar las lágrimas, ¡vaya!, por lo menos aún tengo sentimientos, tal vez no todo está perdido.

-Valió la pena-. Me respondo para evitar el llanto, me maquillo como siempre, y no es para tratar de ocultar quien soy, sólo para darle un poco de color a mi insípido rostro, para profundizar mi mirada, para resaltar mis pequeños labios y para acentuar mis rasgos.

Salgo a la calle, con mi inseparable mochila siempre llena de no se qué, siempre tan pesada, tan abultada, y el mundo me mira y yo no a él, ensimismada todo el tiempo me hallo, camino siempre hacia la misma dirección, la misma rutina de todos los días desde hace ya un buen tiempo, la misma hora de salida, la misma de llegada y de vez en cuando un cambio a la monotonía, pero ya no como antes, no como cuando en mi vida existías tú.

Voy en el transporte, esos diez exhaltantes minutos que me separan de mi destino por el resto del día y los ocupo pensando en tí, preguntándome dónde estarás, qué estarás haciendo, qué es lo que haces sin mí. Y ¿sabes?, no me puedo responder, la verdad es que no me quiero imaginar.

Todo pasa, fin del día, de vuelta a casa, llego exhausta, mamá me espera con la cena y una que otra novedad, mi hijo con un beso, mi padre con algún comentario relevante y yo llego a quejarme de lo mal que me trata la vida para después ducharme y acostarme.

En la oscuridad, en el relativo silencio vuelves a aparecer, y me invades por completo, recuerdo tu cabello y lo mucho que me gusta acariciarlo, tus tímidos besos que con tanto cuidado posas en mis labios por que crees que no me gustan otro tipo de besos, las alocadas noches, la primera noche, las caricias, las mutuas miradas, tus expresiones cuando no dejo de mirarte, tus manos siempre buscando las mías, mis brazos siempre buscando tu cuerpo y pareciera que no podemos quedarnos quietos.
De pronto un suspiro, la invasión de la melancolía y la infalible pregunta ¿qué pasó?, ¿qué nos pasó?, un inevitable no lo sé que no me reconforta, mil por qués se apoderan de mi cabeza y entonces... al no encontrar respuestas, lo único que me queda es dormir.