Esta fría mañana de noviembre, donde el día es nublado, donde mis pensamientos no están tan ordenados, donde confundo mi sentir con mi dolor.

Palabras hermosas, las que siempre quise leer, por las que siempre luché. Interminables discusiones a causa de ellas. Durante 4 largos años de relación yo sabía que me quería, él sabía que yo lo quería, pero nunca hubo muestras de ello. -No son necesarias, valen más los hechos que las palabras-, me lo dijo una y otra vez hasta que me convencí de ello.

¿Qué pasó?, ¿Qué es diferente ahora?, insisto en una cuestión de la que me surgen hipótesis. Yo cambié, para bien o para mal lo hice. Me volví indiferente, casi insensible, pues mi corazón ya no soportaba más golpes, así que lo protegí de la manera más cruel y ruín que se puede proteger lo que uno más quiere y ahora, ahora las palabras no fluyen, no con facilidad, no después de dos años de separación, de un sentimiento de traición e indiferencia de ambas partes, no después de inevitables decepciones, no después de creer que estuvimos enamorados de terceras personas.

Mi pasado siempre se vuelve contra mí, de la manera más ineperada, en el momento menos oportuno y de la forma más cruel. Me golpea de frente, en la cara, devolviéndome lo bueno y lo malo, lo cual es relativo, ya que tal vez ahora ya no es tan bueno ni tan malo. Mi empeño en dejar el pasado en su lugar ha sido frustrante, pues no he logrado deshacerme de 4 años de matrimonio que se han convertido en 8 divorciada y en constante agonía, no he podido desvanecer 4 años de una relación extraña, donde más que novios, pareja, parecíamos los mejores amigos, donde no había palabras melosas ni detalles, pero sí muchas risas y mucho sexo, muchas pláticas extasiantes, debates interesantes sobre vida, profesión, tradiciones, constumbres o simplemente banalidades, donde ambos teníamos lo que necesitábamos, aunque tal vez no lo que en realidad queríamos, no puedo saber qué quería él, sólo se que nunca he tenido lo que he querido, una relación "normal" al lado de alguien cariñoso que me demuestre lo mucho que quiere y no le importe gritárselo al mundo. Alguien que recuerde mi cumpleaños y me haga sentir especial ese día, que recuerde cuánto tiempo llevamos embebidos en la relación y quiera festejarlo, que no le importe tomarme de la mano a pesar de las burlas, las miradas, las críticas... Alguien, que se atreva a decirme "Te Amo" sin ganas de arrepentirse o con cierta culpa o miedo y que tenga un detalle espontáneo, pero sincero.

No creo querer nada del otro mundo, alguna vez lo tuve, si se puede contar el amor adolescente claro, pero tal vez no soy el tipo de mujer para esos chicos ni ellos son mi tipo de hombre en realidad, pues el niño detallista, romántico, era mi peor tormento en el aspecto sentimental, mi carácter voluntarioso tal vez no compagina con el soñador, no lo sé, las discusiones, los celos, las eternas horas sin una palabra de por medio frente a frente... en fin. Empiezo a creer que en realidad el problema soy yo.

¿Qué pasó?. Vuelvo a preguntarme por que después de dos años, regresa mi pasado, mi "pasado inmediato". Una llamada telefónica, una reacción inesperada de mi parte y plaf!, se dio un momento mágico, lindo. Pues él, vino a verme desde no sé dónde, sin saber si yo quería verlo, sin saber lo que yo sentía, y eso..., eso aquí y en China se merece una oportunidad porlo menos de hablar, ese arrojo es fascinante, sobre todo en una persona que piensa tanto las cosas antes de actuar, ese "no me importa lo que pase, yo quiero verla o por lo menos intentarlo" es lo que a mí me mueve, lo que a mí me puede llegar a conquistar. Una larga plática sobre nosotros, como lo que éramos, amigos, a la mitad del encuentro un ramo de rosas rojas, yo más que sorprendida, "¿qué pasó?", me lo pregunté en silencio, después de una cena, tomarme la mano y abrazarme en la calle, acto que NUNCA hubiera esperado de él, ya que la que siempre parecía pegoste era yo sin una respuesta clara y mucho menos cariñosa. Estaba pasmada, no sabía qué hacer, no esperaba tanto cambio, pero bueno, yo cambié, los demás pueden hacerlo también, pero... ¿tanto?.

Fin de la velada, apareció un beso antecedido por un "Te quiero". No cabe duda que el tiempo produce cambios, pero ahora.. ¿qué hacer?, lo que siempre quise ahora puedo tenerlo, pero ahora, no sé si es lo que quiero.
Aún así tal vez sólo debo dejar que pase, puede ser que la vida me esté compensando algo y no debo desaprovechar la oportunidad. Quiero ser optimista y creer que él era mi destino, sino.. ¿por qué volver? , ¿por qué querer quedarse?, y sobre todo ¿por qué cambiar?. muchas preguntas... como siempre, tal vez respuestas obvias, o tal vez sin respuesta. Ya no sé si quiero cuestionar la vida y al destino, sólo se que llegó alguien de mi pasado para recordarme a la mujer que dejé atrás, una que en lo particular no me agradaba tanto, pero a veces pienso que es la mujer que nunca debí dejar de ser. ¿Podré volver a ser quien era?, ¿Podrá él aceptar a la nueva yo?, eso... lo veremos.

By BlackWings