Dah!, ¿puede llegar a cansar tanto la vida que simplemente no tengas ganas de vivirla?, y no me refiero al deseo de dejar de existir, sino simplemente a querer detenerte cuando es imposible hacerlo, cuando el mundo gira sin parar, cuando el destino te lleva a 1000/hr y reparar y descansar no es una opción, sin embargo es algo necesario.

En el mundo psiquiátrico le llamarían depresión, es un cansancio y hartazgo de todo y por todo, y no quieres salir, hablar con nadie, a veces ni siquiera asomar alguna parte del cuerpo fuera de la cama, lo único que quieres es dormir, descansar, no importa que el día sea soleado o nublado, haya guerra o haya paz en el mundo. No importa nada.

En mi mundo me gustaría llamarle "vacaciones forzosas y muy necesarias". Me siento atrapada y hasta secuestrada por mi entorno, una monotonía disfrazada de dinámicas actividades, sólo por que las materias cambian, algunos profesores también, pero las instalaciones, las preocupaciones, la presión y la opresión, son las mismas. Llevo seis largos años, aparte de mis rigurosos 12 ayeres escolares desde la primaria hasta la carrera técnica que decidí estudiar.

Sólo tres años de aparente "respiro", pero en realidad no hubo tal, me sumergí en un trabajo que me gustaba, de no ser por la evidente explotación de la cual no logré librarme en un país donde debes trabajar más de ocho horas y ganar menos de lo que debes ganar por trabajar ocho horas. Vamos, se lee dramático, lo es en verdad, pero estamos tan acostumbrados que cualquiera puede pensar que exagero.

Continuando con mis traumáticos seis años (y medio) en un lugar al que siempre le tuve si no miedo sí bastante respeto (ok, lo acepto, sabía que era demasiado para mí) acepté el reto de dejar de ser una simple Técnico en Informática para convertirme en una Ingeniero Agrónomo Especialista en Parasitología Agrícola. Como era de esperarse, mi carrerita técnica no me salvó de cursar la preparatoria, la cual viví, sufrí y sudé en la misma Universidad. La Universidad Autónoma Chapingo, la única en latinoamérica que te sostiene todos tus gastos durante 7 años si entras desde preparatoria o 5 años si entras a la especialidad, claro, con sus respectivos pros y contras.

Por vivir tan cerca de la Uni, a mí no me tocó vivir el infierno (¿o paraíso?) que se vive dentro del ambiente universitario, ya que si no eres lo suficientemente fuerte y maduro, la soledad, la frustración y el mismo entorno te arrastra a los vicios, a las malas compañías y a pensamientos por demás macabros.

No es mi situación, afortunada o desafortunadamente, pues entrar a una escuela a mis entonces 22 años y "convivir" con adolescentes de 15, 16 años pues fue difícil, no imposible y gracias al destino había un chico de mi edad en mi grupo, así que no tuve que adaptarme a nadie, más bien ellos se tuvieron que amoldar a mí.

Este tiempo transcurrido lo recuerdo ahora por que Chapingo me ha dado muchas cosas, dicen que cada quien habla comole fue en la feria, a mí no me ha ido tan bien. Aunque en realidad no puedo quejarme mucho, encontré el amor y ahí mismo lo perdí, y ahora, lo he vuelt a recuperar, seré una ingeniero que me dará la satisfacción de ayudar a la gente que siempre he admirado y querido apoyar, pero de ahí en fuera, es lo único bueno que le puedo ver a la institución, y no es culpa de ella, pues fue creada bajo unos ideales que aún me enchinan la piel cuando los recuerdo, toda la buena intención del mundo se concentró el la creación de una Universidad con carreras agrícolas, pero el ambiente, el personal, y hasta el alumnado... olvida esos ideales, olvida sus sueños y se deja arrastrar por la inmundicia, eso me parece triste, patético y degradante, por eso a veces soy yo quien no encajo en este "universo", pero la verdad es que no es algo que me importe mucho.

Ya quiero parar, quiero descansar, tener tiempo para mí y no para los libros, para lo que yo qiero hacer y no para lo que desean y esperan los demás de mí, que creo que es demasiado, más de lo que debo dar, incluyendo que mis sueños, siempre son sólo parte del sueño de otros, y entonces, ¿dónde quedo yo como individuo?, tal vez por eso aquello de la "individualidad" me salta, soy rebelde, de naturaleza indómita, pero a veces creo que sólo son esfuerzos inútiles para no sentirme atada, aunque hasta donde alcanzo a vislumbrar, el grillete que me ha tenido prisionera aún sigue ahí, en mi pie, es invisible, pero eso no hace que pese menos.

"Alas Negras", me autonombro, por que quisiera tener alas, por que ser un ángel no es lo que me interesa, mucho menos un demonio, soy quien soy, como he podido ser, por que a menudo pienso que ni siquiera como quiero ser soy, y es eso, el cansancio, el hartazgo, los que por ahora me quitan las ganas de luchar por encontrarme, ya me esforcé mucho por intentar desencadenarme y no he conseguido más que frustración y mis espacios melancólicos.

Alguna vez fui la chica tierna, cariñosa, melosa, romántica, audáz. La que podía comprender lo incomprensible, la que podía "perdonar" lo "imperdonable", la que tenía un corazón blando y transmitía paz por que ella estaba en paz.

Ya no más, las heridas, las experiencias, el ver el mundo como es, el no estar de acuerdo con ello, rompió los esquemas y las espectativas, la mula se volvió arisca y ahora sólo hay una mujer indiferente, que no le importa que el mundo ruede más que lo que gira en su propio mundo, que no le importa lo que el otro siente, si ese otro no pertenece a su universo, que no le duele el dolor de otro que no muestre que ese dolor es genuino y fundado, que sólo escribe en sus días de melancolía, cuando la presión es tal que necesita desahogarse, que ya no llora a través de lágrimas sino de letras, que se desangra en dolorosas palabras que logra crear versos y que saca su dolor por medio de escritos dirigidos al anonimato, pero quien los lee siempre sabe a quien están dedicados.

La confusión... en sí la tengo desde hace mucho tiempo, tanto, que a veces no distingo entre la confusión y mis ganas de olvidar.

By BlackWings