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Los hombres “maduros” nunca han sido de mi agrado y mucho menos de mi interés, no sentimental, aún así me atreví a dar el beneficio de la duda, ¿qué tal que encontraba un muy buen amigo o por que no, algo más?, pero no, mi intuición femenina es infalible, mi aversión tiene su razón de ser y definitivamente mi humor no es apto para gente mayor que yo del sexo opuesto al mío.

Supe que los varones que me llevan una cierta cantidad de años no son compatibles conmigo de una manera muy desagradable. Un chico no muy mayor, sólo 6 años de diferencia, ambos éramos veinteañeros, se me acercó con intenciones de cortejo, a mí no me desagradaba una buena plática con él, de hecho era un hombre interesante, inteligente, de conversación amena, pero definitivamente no me atraía, no soportaba sus insinuaciones, que por cierto y dicho sea de paso, eran muy directas, no toleraba su aroma cuando lo tenía demasiado cerca, no me inspiraba deseo y sí, estoy loca, pero su piel, olía a viejo, exudaba un olor extraño, uno que hacía que de inmediato lo rechazara y hasta lograba sacar mi no tan oculta personalidad agresiva y por demás sincera, esa... fue la vez más clara que me quedó que simplemente yo no estaba hecha para salir con gente mayor que yo.

Tengo un amigo, un muy buen amigo, hay una diferencia de 8 años entre nosostros, por supuesto él es mayor que yo y tenemos casi diez años de conocernos, la amistad fluye, es buena, pero nunca ha habido atracción, no de mi parte, sé que en el momento en que yo vislumbre la más mínima insinuación saldré huyendo, por que podemos platicar horas, discutir o debatir sobre una tontería, pero no podría mirarlo con ojos de amor, ni siquiera tomar su mano y se que hasta mi sonrisa.. sería fingida y muy distinta de lo que es cuando nos vemos, que por razones de distancia y tiempo son muy pocas las veces.

“Creí que la estupidéz disminuía con los años, pero ya veo que no es así”, estuve a punto de decirle a un “hombre” maduro que “conocí” por internet. Gracias a lo desconfiada que soy no llegó el día en conocerlo de verdad, en persona, y bueno, en realidad creo que no me perdí de nada bueno. Sé que este medio ya no es lo que era hace unos nueve o diez años, que ahora la gente ha encontrado una manera de “divertirse” y conseguir aventuras de una manera mucho más informal, más banal, menos comprometida, y tal vez esté bien, está bien para el hedonista (y la hedonista también, hay que aceptarlo, las mujeres también lo son ¿o lo somos?, a veces ya no sé), pero sus tontas insinuaciones, sus infantiles métodos de “conquista” y su estúpida coquetería me divirtieron un rato, aunque la verdad... no puedo asegurar qué fue lo que sentí en realidad, las palabras TAN trilladas, las frases TAN por demás gastadas y comunes y la inocente (por no decir estúpida) creencia de él de pensar que “me gustas”, “me gustan tus ojos” o “qué lindas piernas” iban a elevar mi ego e iba a aceptar por lo menos un café (ja, iluso), hicieron que yo siga sosteniendo que no estoy hecha para los “maduros”, mucho menos para aquellos que aún son inmaduros a sus casi cincuenta años. Ni siquiera puedo decir que pude sostener una conversación inteligente con él, pues lo único que dejó ver es que estaba muy urgido y que se conforma con calentarse con palabras escritas por una chica en una sesión de msn.

¿Qué busco en la red?, una cuestion también muy común, para la cual no tengo una respuesta específica, tal vez el problema es que no busco nada, por eso no “encuentro” nada, lo curioso es que he tropezado con mentes, personalidades y opiniones de todo tipo, con algunas he hecho “click”, conservo buenas amistades, también he recibido críticas, constructivas, destructivas, las cuales desecho cuando el perro que ladró es un ardido, por que ese simplemente no puede ser objetivo, y me gusta dejar que la gente se exprese, siempre y cuando sea eso, objetiva. Tengo mucho tiempo viviendo mi realidad alterna en el cybermundo, ha sido mi válvula de escape en n-ocasiones, he traspasado barreras virtuales que me han dejado experiencias de todo tipo, así como recuerdos y cicatrices, a veces abandono el cyberespacio y me dedico a vivir la irrealidad en mi realidad, a veces vuelvo a refugiarme y a cobijarme bajo el manto informático y me percato que al igual que el mundo real, se va detrimentando, los ideales también cambian, los objetivos, la mentalidad y las personas, yo misma cambio, yo misma puedo ver mi propia evolución a través de mis escritos, puedo darme cuenta que hace diez años, el internet me parecía una maravilla, era el medio ideal para accesar al concimineto, para conocer diferentes formas de pensar, de sentir, otras culturas, otra educación... era el medio perfecto para acortar distancias ¿y por qué no?, romper barreras geográficas. Después, tristemente me di cuenta que podía contaminarse tal como se hace con el ambiente, la gente se escuda y se oculta tras un monitor y miente, engaña, lastima, se aprovecha de circunstancias y después.. cobardemente tal y como llega se va, huye y rompe sueños de una manera tan fácil que hasta da miedo creer que esto puede pasar, ¿lo patético?, que sucede.

Indiferencia, inseguridad, insensibilidad, incredulidad, si, todo eso provoca el internet también, todo eso es lo que llega con el tiempo y con el tipo de gente que tiene acceso a una red a través de una computadora. “El conocimiento hace al hombre libre”, una frase muy reconocida, lo cierto es que siempre habrá alguien que sea más astuto y utilice el conocimiento para aprovecharse de los demás, no cabe duda que no existe animal más destructivo y lo peor, autodestructivo que el humano, ¿para qué crear cosas que uno mismo se empeñará en destruir?, ¿para qué intentar unir lo que al rato se deseará separar?, mis ya consabidas preguntas sin respuesta, o tl vez demasiadas respuestas pero ninguna la efectiva.

Este escrito se lo dedico al “madurito rabo verde” (que él dice que no es rabo verde por que yo no soy una adolescente, (ja!), a pesar de que me lleva la maravillosa cantidad de 18 años), que tuvo la mala suerte de caer bajo mi escrutiño al asaltarme una duda: ¿será que yo les tengo “mala fe” a los hombres maduros?. Pues de verdad que no, él no me demostró en ningún instante y bajo ningún fundamento que yo soy quien se equivoca, al contrario, ahora pienso con mayor razón que los hombres maduros son eso, viejos rabo verde en decadencia, con baja autoestima y mucha necesidad de sentirse jóvenes aunque sólo sea en espíritu.

Yo en definitiva, lo dejo a criterio y opinión de cada quien, pero para mí el tema de los maduritos es cuestión de olor, no me acerco a la gente mayor, no dejo que se me acerque, no la que está frente a mí con intenciones “sentimentales”, puedo percibir sus feromonas, y la verdad es que ese olor a viejo me desagrada, me genera náuseas y verdaderas ganas de salir corriendo. He tenido profesores acostumbrados a “conseguir lo que quieren” con alumnas muy y mucho más jóvenes que yo y la simple imagen me da asco, no me cabe en la cabeza tal escena y ni siquiera conozco el fondo de mi repulsión, tal vez ese chico me traumó, no puedo describir la repugnancia que sentì al tenerlo cerca, que me hablara, intentara introducir su lengua en mi boca, el olor de su piel, sus manos intentando acariciar mi cuerpo y yo preparando el puño para golpearlo y aguantando las ganas de vomitar... bah, en serio que he tenido malas experiencias, pero creo que esta ha sido la pésima, al menos la que más evito recordar.

Mi madre dice: “Como te ves, me ví, como me ves, te verás” y sí, lo sé, pero también se, que yo, me estoy preparando para ir aceptando mi edad, para ubicarme en mi realidad, y para vivir mi momento, respeto la vida de los demás y las maneras de pensar, conozco gente mayor que también está centrada y posicionada en su tiempo y su espacio, que da unas lecciones de vida que wow, pero lo más importante, que se acepta a sí misma y se enorgullece de sus canas, sus batallas ganadas y sus experiencias adquiridas a lo largo de su vida, esa, es la gente que merece todo mi respeto, mi total admiración y por supuesto, todo mi reconocimiento y cariño.

By BlackWings

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