No hay peor ciego que el que no quiere ver
Y como siempre, un día después de la tormenta vuelvo aquí, al refugio de las palabras, al desahogo de mi dolor, a mi oscuro rincón de donde ya no debería salir más y sin embargo, sólo vengo a esconderme, a llorar sin hacerlo, a terminar de desangrarme y lamerme las heridas, y todo eso sólo para poder volver a la luz, a las batallas de todos los días, a vivir; a hacer como que no pasa nada aunque pase todo, a sonreir y dar la buena cara aunque por dentro esté destrozada, aunque mis ojos muestren mi tristeza decir que estoy bien, ocultar, me he vuelto experta en la materia, ocultar el dolor.
Mi madre (si, ella, como siempre) dice que no hay peor ciego que el que no quiere ver, pero es que me rehuso a pensar que la gente de verdad tiene tanta sangre fría, que puede mentir con tanto cinismo y facilidad, que soy tan engañable a pesar de que las pruebas apuntan hacia toda la culpabilidad, que yo quiera creer que no me mienten, que él no me miente, pero... debo confesar que he estado de ese lado, que las cosas no siempre son lo que parecen, que a pesar de que todo parezca acusarme, nada es cierto, eso... eso es lo que me impide desconfiar del todo, aunque tal vez sólo me autoengaño, no lo sé.
Y él me reta, me conoce en demasía, juega conmigo, con mi mente y eso sí que me molesta, por que la situación ha sido tensa, por que a ambos se nos salió de las manos y sin embargo compartimos más de lo que quisiéramos, más de lo que debimos y al mismo tiempo somos los perfectos desconocidos el uno para el otro, él no sabe qué esperar de mí ni yo de él, él no entiende por qué cuando él cree que estaré contenta no lo estoy y viceversa, yo no comprendo por qué él cuando está cerca es el hombre perfecto y cuando la distancia nos separa es el peor de los hombres; "ni te vas, ni te quedas", le dije ayer, "yo no sé si cuento contigo o no, por eso no estás incluído en mis planes", también se lo comenté, y lo único real es que ni siquiera él sabe si quiere irse o quedarse, pues es de esos chicos a los que se les da la libertad y se encadena solo para seguir sintiéndose atado o tal vez de verdad teme perderme, quién sabe qué es lo que pase por su torcida cabeza y yo... yo no sé qué hacer, pues cuando estoy decidida y convencida de que lo mejor es cerrar el círculo vicioso, él simplemente no me deja, no me deja por que no tengo pruebas para acusarlo, no tengo la suficiente seguridad para decirle por qué no le creo. "Estamos a tiempo de dejar de cometer errores más graves y terminar muy mal, más mal", es lo que atiné a decir. "Confía en mí", es lo único que me respondió después de tantos ataques de mi parte y de sus intentos por convencerme de que soy una paranoica y lo peor, no pude decirle que había descubierto que me engaña, por que ni siquiera sé si lo hice, lo que si sé es que no la olvida, pero cuando estuvo con ella no me olvidó a mí, aunque se mantuvo lejos, cosa que no ha hecho con ella, pues ha llegado al grado de trabajar cerca de donde está la chica. De eso me enteré ayer y me duele, pero no puedo asegurar que está con ella y tampoco puedo cegarme, si trae una tarjeta de presentación de ella quiere decir que se siguen viendo.
"Confía en mí". Retumba en mi cabeza una y otra vez, ¿cómo se puede pedir eso a sabiendas de no ser sincero, de haber mentido antes, de haber engañado para conseguir lo que quiere?. ¿cómo confío después de tanta mentira, de tanta decepción?. Y todo parece fácil, terminar algo que parece que hasta ahora no ha empezado, pero cuando empezó, hace 6 años, nunca terminó, de hecho a veces creo que nunca acabó de empezar, una relación por demás extraña, como todo en mi vida. "te quiero y voy a regresar para estar contigo", y no le creí, no puedo por más que quiero, sólo quiero que esto termine ya, pero como no pasaba hace mucho, no sé cómo hacerlo. Quisiera enfrentarla, saber si sabe y a pesar de ello lo acepta, quisiera disipar las dudas, tal vez las cosas no son como las imagino o tal vez... tengo miedo a tener la razón, a descubrir que mis paranoias no lo son.
"Tiempo al tiempo", mi padre sabe lo que dice y por qué lo dice, tiene razón, el tiempo, mi tiempo, cada vez se acorta, mi hora de ser libre está a punto de llegar y con él o sin él llegará, ya no sé que es mejor, no sé qué va a pasar, pero tengo más de un año a la deriva, perdí mi timón y sólo resuelvo lo inmediato como se va presentando, y estoy harta de eso, estoy harta de dejar mi vida y mi destino a la suerte, y a lo que quieren los demás, espero pronto tener el valor de tal vez no hacer lo correcto, pero de tomar la decisión que me benficie a mí.
Él no leerá esto, él no sabe que BlackWings existe, él no sabrá lo que de verdad me agobia, auqne sabe lo que de verdad siento, y lo que siento es una inmensa confusión y una gran tristeza, una hiriente decepción y una cicatríz reabierta y mañana, tal vez ya no sienta nada y a lo mejor me doy cuenta que no era para tanto, que yo estaba equivocada y que él de verdad me quiere, y entonces quizá me asalte una nueva duda, ¿a mí qué me duele?, ¿el corazón o el orgullo?.
Mi madre tiene toda la razón, "No hay peor ciego que el que no quiere ver".
By BlackWings
