Son las 11:40 de la noche, 4 de diciembre aún y tengo insomnio como hacía algo de tiempo no ocurría, estoy cansada, me siento cansada y mi mente no para. Motivos tengo para ello, remover tantas cosas, asociarlas a mi presente y pensar que las cosas son como son, como deben de ser, y mi pasado siempre vuelve al presente, en los momentos más inesperados y no por eso inoportunos. Hoy no estoy confundida, pero me siento hoy más que nunca lo que creo ser, un ángel de la oscuridad, un ángel que intenta ser justo y que se esfuerza por ser honesto, consigo mismo primero, para poder serlo con los demás, ¿culpable o inocente?, ¿víctima o victimaria?, no lo se. Ambos, quiero creer y sin embargo siempre soy la portadora de noticias y no me arrepiento, simplemente me remueve, me remueve cosas que creo olvidadas, o que simplemente estaban sepultadas en mi corazón, más no excluídas de él.

Una inocente charla en el chat, donde capté la atención de mi interlocutor, conversando de todo y nada como siempre, evitando la escabrosa charla de sexo que tanto evito y finalmente resulta ser inevitable. Casi a punto de comenzar algo que finalizó extrañamente me quedé intrigada, ¿será que su imaginación fue más allá de mi realidad?, ¿acaso comenzó a hacer conjeturas macabras que ni él mismo pudo soportar?. No lo se, tal vez nunca lo sepa, aunque lo cierto es que, una vez más se acercó a mi, después de un tiempo volvió, un tiempo prudente donde lo que pudo ocurrir entre nosotros nunca fue. Mi fantasía de ser parte de su vida se quedó enredada en el atrapasueños del olvido, o del quizá, tal vez eso, eso lo desconoceré por siempre. Puedo pensar que superé sus expectativas hacia a mí, se asustó al pensar cosas que no son y no se atrevió a preguntar para verificar si su mente y mi realidad coincidían y finalmente, huyó de manera estrepitosa y haciendo creer que fue por causa de una falla eléctrica, cosa que no fue así, me dejó con dudas, pero mi vida sigue, continuó después de eso, ha continuado a pesar de tanto, a pesar de todo y este incidente no iba a evitarlo.

Volvió alguien más, alguien que desaparece y reaparece constantemente, alguien a quien le hice pasar buenos corajes y la verdad se lo merecía, se divirtió a mis costillas y no le importaron mis sentimientos, aunque a veces ceo que de verdad no siento, reitero que lo que hieren es mi orgullo, eso es todo. Y lo sigo “maltratando” cada vez que puedo, a mi me divierte y a él no le importa, asi que al final todo es un juego, donde él disfruta mi sarcasmo por que cree que estoy enojada y yo me entrengo descargando mis ironías sobre él en señal de venganza por lo que alguna vez creí que me había hecho. ¿Me engañó?, ¿Me sentí engañada?, no lo se, de cualquier manera todo era irreal, era virtual, y así se quedó, ¿qué validéz podía tener entonces?, en ese momento no comprendía que ninguna.

El día no terminó ahí, me recosté meditabunda, debatiendo mi mente y mi cuerpo entre una relajangte ducha o un necesario descanso cuando de pronto pensé en ”EL”, sí, “EL”, mi chico audáz, a quien le escribí esa canción que precisamente se llama así: “ÉL”, a quien le canté esa canción frente a una pequeña concurrencia con el pretexto de participar en un concurso de composición, cuando lo que de verdad quería, era que supiera lo importante que era para mí, cuando lo que en realidad buscaba, era vencer mis miedos y atreverme a decir que él era “alguien” en MI vida. Y mi mente divagó, preguntándose qué estaría haciendo, si estaría pensando en mí, o por lo menos en el compromiso que compartimos. Todo eso pasó 5 minutos antes de que mi celular sonara y ¡oh!, sorpresa nada sorpresiva, lo llamé con el pensamiento, era ÉL. Platicamos por veinte minutos haciendo planes para pasar la nochebuena en casa de mis padres, estamos lejos, por que somos un par de caprichosos, por que somos dos locos orgullosos queriendo hacer vidas aparte, queriendo ser libres aunque tenemos cadenas invisibles, por que tenemos cosas que nos unen a pesar de todo, de todos, de nuestros deseos, de nuestros sueños y él por fin recapacitó (aunque a mí no me parece tan bueno) y quiere estar conmigo, formar una familia y yo, yo quiero demostrarme que valió la pena el sacrificio de pasar 7 años de mi vida metida en el estudio para ser “alguien”, para ser yo, y no para ser la pareja de alguien, si, es muy egoísta, y debería sentirme culpable y horrorizarme por eso, lo cierto es que no es así.

Él lo comprende, y hasta cierto punto le conviene, al final de cuentas somos libres sin serlo, él hace lo que quiere, trabaja, va, viene, a gusto, sin reproches, sin espera, sin presión, sin fastidio, lo mismo que yo, me llama cuando quiere o a veces cuando puede y yo estoy disponible, igual si quiero, y si no, simplemente apago el celular y me olvido que existen, él y el celular, aunque a veces, la verdad es que él se desvive en el teléfono y a mí se me descarga el maldito aparato, en fin, que esta relación inexistente nos complica la existencia a los dos, pero, me gusta, me gusta que a pesar de él mismo, me deje probarme, me respete, por que él hace su vida, yo hago la mía y al final tendremos un futuro juntos por que somos un mutuo refugio, por que volvimos a ser amigos después de que todo se había roto, después de la desconfianza mutua, algo pasó, no sé explicar qué fue, pero ahora sabemos que no somos capaces de hacer ni la mitad de lo que pensábamos que podíamos hacer al desconfiar uno del otro.

Bromeamos al teléfono irónicamente, con sarcasmo, yo siempre lo hería, siempre daba en la llaga intencionalmente y él nunca se cansó de eso, lo lastimaba esperando que se fuera y no volviera y nunca lo conseguí, ahora, mis bromas son igual de pesadas pero menos incisivas, él siempre me coquetea, no pierde la oportunidad y yo siempre me hago la interesante, juego peligroso y sin embargo, nos arriesgamos, en eso le pegunto si me extraña y me lo afirma, no espero a que me devuelva la pregunta y le afirmo también, se pone a la defensiva y comprendo que mostré debilidad y eso le asusta, me doy cuenta que estoy a punto de terminar con la “magia” y cambio el tema, comienzo a ponerme melancólica y hablar de la distancia geográfica que hay entre mis padres y yo, aunque no por eso sentimental y de la impotencia que siento al ver que mi hermano, no se preocupa por ellos y sólo los visita cuando necesita dinero. Él intenta consolarme, sabe cuánto me duele mi familia, no sabe qué decir, no esperaba escuchar eso, no después de un tajante “te extraño, ya quiero verte”, no sabe qué hacer pero tampoco me quiere dejar así, me pregunta qué pienso al respecto intentando que me desahogue, con eso él asegura que me deja bien, o por lo menos más tranquila, es inteligente y aparte me conoce, no tanto como cree y mucho menos como quisiera, pero es intuitivo, eso le ayuda mucho a tratarme, sabe que soy difícil, complicada e impredescible, aún así se aventura y eso se lo tomo en cuenta, por lo que no lo presiono, me repongo lo más pronto que puedo antes de caer en melancolía total, comienzo a bromearle para que él sienta que estoy mejor y no se preocupe, no puede, debe trabajar y para ello, no tiene que pensar en mi.

Es hora de colgar y volver a nuestra realidad, no quiere colgar y sinceramente yo tampoco, en ese momento recuerdo nuestros días de estudiantes, cuando nos pasábamos horas juntos, a veces sin hablar, otras... yo siempre hablando y él escuchándome y mirándome mientras yo le acariciaba su cabello y siempre hablando o no, yo siempre estaba encima de él, ya fuera en sus piernas, en su pecho, en su costado. Nos gustábamos mucho, nos seguimos gustando, hay una química impresionante, pasó el tiempo, nos peleamos, estuvo con otras, yo con otros y creímos que nuestra ruptura era de por vida, ambos lo creímos, aunque él inconscientemente no y yo... yo en relidad no lo sé, sólo se que su chica, la que yo le conocí, siempre tuvo miedo de mí, siempre investigó quién era yo, cómo era, qué hacía, eso me hizo pensar que él nunca me olvidó y que estaba con ella por que era mejor que estar solo. En fin que colgamos y yo seguí acostada, pensativa y recordando, al tiempo que me preguntaba: ¿qué hubiera pasado si hubiera atendido su correo?, sí, aquél correo donde me citaba en su cuarto de estudiante y me pedía que fuera arreglada como le gustaba y maquillada, le encanta que invierta tiempo en mí, por que dice que me esmero en gustarle y eso le agrada. No fui por que él ya andaba con otra, por que una noche antes de la “cita” lo vi con ella y mi orgullo no me lo permitió, ¿cómo yo, después de haber sido su novia terminaría siendo la amante?, no, nunca. Y no fui. ¿Qué habría pasado si sí hubiera ido?, nunca lo sabré, nunca lo sabremos.

¡Bah!. Me suelto a llorar, estoy sola en esos 30 minutos que ocurrió todo ese remolino emocional, se satura mi mente y el único escape sano que conozco es el llanto, me desahogo un poco al tiempo que me contengo por que no tarda en llegar gente a casa y mi debilidad ocasiona preguntas, cuestionamientos que no pienso responder ni compartir con nadie y en fin, termino secando las lágrimas y estar como si nada. Termina mi día y mi noche.

Hoy, me levanto como siempre sabiendo que llegaré un poco tarde, yo sola me compenso el tiempo que invierto cuando salgo más tarde del trabajo, me visto desganada y con preocupación, tengo que terminar ya lo que tengo atrasado para poder ir a casa en nochebuena y no sentir presión ni culpa ese día, pero es que el internet me distrae, esos juegos que no dejan nada bueno pero que tanto me emocionan, ese chat que es mi vicio desde hace 10 años y que no he podido ni querido dejar, aunque honestamente, cuando Él me lo pidió sin pedirlo lo hice, a medias, pero lo hice. En fin que tal vez valió la pena, tal vez no. Ese chat tiene su historia, tengo mi historia y encierro muchas más de estas, pero eso es material para otro texto.

Veo lo que tal vez no tengo que ver, aquí vuelvo al punto del que partí, soy un ángel de la oscuridad, no soy amiga ni enemiga, confío en alguien que no confía en mí, o tal vez si, pero con sus reservas, lo cual me parecería bien si no sintiera que me mienten o que me prueban a cada instante, y que a veces yo siento que debo justificarme aunque en realidad no tengo por qué hacerlo y no debería de importarme si me creen o no, lo estúpido es que me importa. Finalmente todo termina en una remoción emocional de nuevo, donde conocí a una persona, y yo la vi, yo se cómo es físicamente y me la pintan distinta, será que yo la vi con ojos de mujer, será que para mí no es una mujer guapa, y sé reconocer la belleza de las mujeres cuando la tienen, pero ella no la tiene, ni exterior y mucho menos interior, y me hacen creer que no es quien pienso, aunque todos los detalles coincidan, y ultimadamente, ¿a mi qué?, pero siento que engañan a alguien, eso no lo soporto, y rasco, urgo en los rincones del pasado y lo cierto es que ella cuida bien sus pasos y limpia las huellas para que no quede rastro, en fin, ¿qué más se podía esperar de una psicóloga?, pero no es astuta, no más que la afectada y yo, que alguna vez también fui una afectada, pero... no contaba con que dejé de ser noble, tonta, tierna, romántica y soñadora (bueno esto de soñadora a veces dudo), dejé de tragarme cuentos chinos hace mucho y ejecuté la ley del Talión, le hice la vida virtual imposible y se hizo la víctima y me sentí mal, me sentí culpable, pero después... saboreé la venganza, y me pagó una a una, ahora dice ese chico que “me engañó” que fue divertido, ja!, cuando leí eso recordé la vez que me dijo que ellos eran novios, que... qué mal que yo no lo entendiera y que no intentara volver a crear mi canal, por que él se encargaría de asegurarse que no se volviera a registrar (los chateros saben de qué escribo), y entonces me reí maliciosamente, y exclamé: “sí, fue divertido”, ( y te ponché el hígado, maldito), nunca entendieron qué pasó, y yo a veces tampoco, creo que no fue tan importante después de todo, por que nada de eso era real, al menos no para mí.

Quiero terminar este loco relato diciendo dos cosas importantes: Sé que se siente mal la que descubrió que su “amiga” no lo es, se siente traicionada, y por partida doble, pues el galán y ella la engañan, ¿virtual o realmente?, parece que de las dos maneras. Se que alguien pensará ¿satisfecha?, y yo diré que no, este es uno de los puntos éticos que siempre causan debate, si sabes algo que va a herir a gente que estimas, ¿lo dirías aunque con eso estés destruyendo su mundo?, ¿serías lo suficientemente cruel para hacerlo?, la respuesta es sí, y no es crueldad, es honestidad, pero, sí hay un pero, hay que saber decirlo, cómo decirlo y conocer a quien se le dirá, estar seguros que lo entenderá y que no destruirás su mundo, o por lo menos que es lo suficientemente maduro para saber que podía pasar, que lo va a asimilar y que se levantará de esa y de otras que sigan. No me gusta estar siempre involucrada en este tipo de cuestiones, siempre sale alguien herido, SIEMPRE, pero le doy la razón a quien la tiene me guste o no y soy justa les guste o no.

La segunda cosa es que si dejas libre a alguien y este vuelve, lo empujas a la libertad, lo corres de tu vida y regresa cada vez, y llega un momento en el que pareces indiferente y de pronto te das cuenta que te importa, que sí te importa, pero eres lo suficientemente valiente para dejarlo ser y dejarte ser sin dudas, temores, celos ni paranoias. Si eso es un amor maduro, entonces quiero creer quepor fin he aprendido a amar.