Mi querido refugio, mi morada, estoy de nuevo aquí escribiendo, desahogando ya no sé si mis penas o las consecuencias de mis malas decisiones. Estoy aquí de nuevo y esta vez tiemblo, no soy distinta, no hay motivos para serlo, el interior no tiene edad, no pasan los años y aunque a veces solemos madurar, yo creo que simplemente no lo haré más.

Me he aferrado a mi mundo, a mis valores, a mis creencias y definitivamente no es perfecto, pero es soportable, siento miedo y ansiedad, la decepción es la peor droga del mundo, te lleva a la paranoia, atraviesa tu vida, recoge momentos, la memoria vaga sin rumbo fijo y te lleva a lugares que habías olvidado, te remembra sucesos que creíste haber superado y cuando simplemente ya no puedes más, rompes en llanto y tratas de pensar en el hubiera, refugiarte en él, y creer que tu mundo sería mejor si hubieras tomado mejores decisiones, pero eso, nunca se sabrá, eso sólo es una salida, un escape y un consuelo que permite sosegar el alma, aminorar el dolor y devolver la esperanza.

Siento... en realidad no sé qué siento, hay tantos encontronazos en mi mente, en mi corazón, siento ganas de terminar con esto de un sólo golpe, de olvidarme que existes y que tenemos algo, algo en común, quiero dejarte que sigas cometiendo errores y quiero dejar de sentir que tus decisiones afectan mi vida, que tu patética vida se deslinda de la mía, que no me arrastrarás cuando te encuentres en el fondo e intentes traspasarlo en vez de salir de ahí.

Quisiera odiarte, pero sencillamente no puedo, es darte mucha importancia e invertir mucha energía y al final no valdrá la pena. Mi corazón late de prisa y de verdad estoy ansiosa. Quiero decirte tantas cosas y me desespera saber que no lo haré, guardaré la compostura y fingiré indiferencia como siempre porque puedo convertirme en un mounstruo hiriente que no dejará un trozo de alma vivo, aunque el cascarón se mire intacto.

Sólo puedo decir ahora que... el maldito momento de debilidad me ha costado lágrimas y eso no es lo peor, sino la decepción tan grande que me llevo cada vez que descubro que yo simplente tenía la razón.

El amor lo es todo en la vida, finalmente todo es nada y tenía tanto miedo a enamorarme que, ahora sólo me queda claro que tal vez nunca lo hice.

By BlackWings