¿Por qué el "príncipe" de nuestro cuento siempre es azul?, ¿por qué no gris, , verde, lila o qué maldito color se yo?.

Este escrito va dedicado a una amiga, una que no sabe que en mis ratos libres me dedico a la reflexión y al desahogo de mis penas a través de las letras, creo que hoy es un buen día, después de todo, "el príncipe azul" es la ilusión de muchas mujeres, ya no puedo decir que de todas, por que se que ya no es así.

La princesa intenta contar su cuento creyéndose aquel de que besando sapos encontrará al príncipe azul, lástima que en la vida real, el segundo no existe, pues la vida real es eso, la realidad, donde las ilusiones, esperanzas, sueños, y deseos se esfuman cada vez que uno se enfrenta a la verdad, tal vez ella sea la representación de la bruja malvada que hecha a perder las relaciones, ja, qué ilusa me leí, aunque puede ser, todo es posible en ambos mundos, excepto que exista el príncipe azul, por supuesto.

Pensándolo bien.. si el príncipe perfecto se asemeja al de Inglaterra... prefiero que no existan tales seres, qué horror tener un marido infiel común y corriente, poco agraciado y además con un título de "realeza".

Esto me lleva a pensar que en verdad prefiero seguir besando sapos, y curiosamente siempre son los mismos, pero por lo menos YO soy quien los elige. Después de todo es mejor saber saber con quien se anda y no esperar a ver con quién se acaba.

Esas novelas rosas de nuestra infancia, qué tierna vida, que deja hermosos recuerdos y buenos sabores de boca. ¡Pero qué duro es crecer!, ¡qué terrible es aceptar que el mundo no es color de rosa, que no existen los amores eternos, la felicidad por siempre, y obviamente tampoco los príncipes azules!.

Ella siempre espera por él, desea que aparezca de la nada, la enamore tiernamente, la seduzca y le pida escribirle a la cigüeña para que les llegue en un paño del color del sexo el bebé (ok, el sarcasmo no lo puedo evitar, es parte de mí). Yo me quejo de envolverme en relaciones por demás complicadas, pero ella me dice quítate que ahí te voy. La diferencia es que ella no hace tonterías, eso sí se lo tengo que reconocer, simplemente se "ilusiona" y cuando ve que el hombre de sus sueños no es su añorado príncipe azul, no lo piensa dos veces y lo manda por donde llega.

Hace mucho dejé de pensar en un príncipe, aunque yo no le pondría color, o tal vez me conformaría con un caballero (mejor si se parece a Heath Ledger), lo gracioso es darse cuenta que siempre soñamos con héroes que "rescaten damiselas en apuros", cuando en realidad, son ellos los primeros en subirse a una silla cuando aparece una rata, o son los primeros en decir "¡ey!, asómate, se escuchan ruidos y el perro ladra" mientras miran de reojo por la cortina o de plano se enroscan en la cama y se tapan con las cobijas hasta la cabeza.

Una espera que sean ellos quienes nos rescaten y nos resuelvan, si no la vida, por lo menos dos que tres obstáculos, pero qué fiasco, ya aprendimos a cambiar llantas, revisar aceites, arreglar planchas, cambiar focos y una que otra ya hasta sabe de mecánica.

Ahora nosotras seducimos. Hace poco me dijo un chico (creo que nunca entendí la verdadera intención de las palabras, pero también pienso que fue bueno no entender en ese momento): "Ahora les toca a ustedes arriesgarse a ser rechazadas". Le miré fijamente y le pregunté: "¿es así en tu mundo?, por que en el mío, sigo mandando yo, sigo eligiendo yo y por supuesto, sigo "sintiendo" yo. Hablamos de los príncipes azules y las damiselas, de los tiempos cambiantes y llegamos a la conclusión de que él no era un príncipe azul, yo no era una princesa encantada y mucho menos una damisela en peligro, que él no era un "caballero (me refiero a los de las cruzadas, con armadura, espada y todo eso)" y yo no era una doncella de la cual había que ganar mi corazón.

"Ok, Licenciado, usted puede ser unos de los mejores psicólogos de esta y otras tierras, pero definitivamente creo que equivocó el camino, me cae bien, la paso bien, me hace reír, y mucho, me fascina el debate que se da entre ambos cuando convesamos, pero sépase que no es usted mi tipo". - Bueno, querida Ingeniero, déjeme le comento que en ningún momento pensé lo contrario, simple y sencillamente creo que era necesario dejar clara la postura de la mujer hoy en día frente al hombre y las relaciones e interacciones con el mismo-. "¡Bah!, por favor, me hará cambiar de opinión frente a mi percepción de usted como una persona inteligente, y déjeme le digo, que si en algún momento mi comportamiento pudo tomarse como insinuación hacia su persona, lo siento pero "las señales" son falsas".- No, en ningún momento percibí nada extraño, de hecho eso fue lo que me extrañó-.

Príncipes azules, rosas, lilas, negros, blancos, pintos, moteados, matizados, con o sin efecto, no existen.

Es tiempo de poner los pies sobre la tierra y conformarnos con lo ordinario y hacer que parezca extraordinario. Inventemos nuestro propio cuento y dejemos de besar sapos con la intención de encontrar a nuestro príncipe.

By Blackwings

P.D. Xio, perdóname, me tardé 2 años en terminar esta idea, pero ya está aquí, para tí. Demasiado tarde creo, pero sabes?, más vale tarde que nunca y no quería dejar morir lo que ya había nacido.