Sinceramente él me atrajo desde el principio, no sabía nada de su vida, ni su pasado. ¿debería interesarme?. Tal vez sí, siempre es bueno conocerse las historias no importa cuán trágicas o perfectas parezcan, todas tienen ese sazón agridulce que adereza el simple hecho de vivir día a día.
Amigo de unos amigos, ¿podría ser de otra manera? (en mi caso no). Y yo como siempre, totalmente indiferente, haciendo de cuenta que no pasa nada, finalmente me gusta, pero yo no se lo que pasa con él, así que es mejor irse con pies de plomo.
Muchas bromas, muchas risas, todo ruperficial, ¿así debe de ser no?. No noto señales de acercamiento de su parte así que simplemente finjo demencia. Se van todos, me quedo sola y mi mente piensa: "¡wow!, sí que es lindo".
Tengo amigos que conservo desde hace mucho tiempo, amigos sinceros que estamos unidos por lazos casi fraternales y nunca cruzamos la línea, no hay necesidad de terminar tan mal. Me cuestiono entonces si será buena opción comenzar un algo más antes de una amistad, definitivamente él me agrada mucho.
Se va mi amigo de vacaciones, no tengo con quien asistir a una posada, no tengo el número de celular de él, me da pena pedírselo a mi amiga así que termino yendo sin compañía. Las ostras se hubieran visto más divertidas que yo esa noche. Salgo huyendo de una alegre fiesta donde la única aburrida era yo. A la cama a dormir, por hoy no hay más que hacer.
La mudanza me trae en jaque, no me deja dormir tranquila así que a levantarse temprano en sábado (qué pesadilla). Organizar y empacar lo más posible, en 2 horas los sueños e ilusiones forjados en más de año y medio están a punto de partir hacia otro destino, de vuelta a casa, donde todo comienza una vez más para poder ver otra vez un horizonte diferente y poder volver a plegar las alas, impartir otro vuelo, aunque falte tiempo para eso, no quiero ir a 8 horas de donde me encuentro, el domingo tengo un compromiso y tal vez sea la oportunidad de estar a solas entre tanta gente desconocida con él, tal vez sin mis amigos me mire sólo a mí y tal vez consiga que se fije en mí.
Triste realidad, termino yendo 8 horas lejos, sin posibilidades (al menos no muchas) de volver a tiempo para la boda y hacer mi sueño realidad o por lo menos llevar a cabo el plan. Domingo por la mañana, otro compromiso aparte de la boda me anima a intentar llegar al destino que al principio era el origen, hago hasta lo imposible, en el camino parece que mi amiga me leyó la mente, me llama para preguntarme qué organizaremos para navidad, aprovecho la ocasión y le pido que le pregunte a él si quiere ser mi acompañante esa noche en caso de llegar a tiempo y me dice que lo hará y que no aceptará una negativa por respuesta, lo cual me ilusiona y me alegra escuchar.
Triste realidad de nuevo, llego a altas horas de la noche, le hablo a mi amiga sólo para confirmar mi llegada y mi desgano para hacer un esfuerzo extra por asistir a la fiesta. Todo queda en veremos, mi amiga no conteta su celular. Después de un baño reponedor, dormir es la mejor opción.
Veo difícil poder verlo de nuevo, ya no hay pretextos para hacerlo. Aunque sinceramente no es mi prioridad, pues aún no termino de limpiar la casa para entregarla ni le he preguntado a mi amiga si me dará asilo político en lo que termino mi trabajo en la empresa, renuncio y me voy. Mucho por hacer y pocas ganas de ejecutarlo, aún así ya estoy más tranquila, por lo menos ya puedo meditar y no sólo pensar.
Llega navidad, la más horrible que he pasado en toda mi vida (sí, en toda), no sólo por el hecho de estar lejos de mi familia, sino por que nada terminó como se esperaba. Finalicé en la casa de una conocida de mi amiga, un ambiente por demás extraño, cenando un tamal y una taza de ponche, compré un regalo a ciegas para un intercambio y me aventuré con una prenda de vestir (muy osado tomando en cuenta que no conocía al chico que me había tocado), tal vez no quedé bien del todo pero por lo menos sí era su talla. El padre de la muchacha acosándome casi frente a su esposa y yo evadiendo con una sonrisa al tipo, sintiendo impotencia, pues venía con mi amiga y su familia y a altas horas de la noche, en las faldas del cerro lo último que se puede ver es un taxi, ni aspirar a algo más, por lo que lo único que me quedó por hacer fue confiar en que nos despediríamos pronto. No podía ser grosera y mucho menos armar un escándalo, así que me aguanté la rabia y sonreí hipócritamente (¡Felíz navidad!, ¿para quién?). Fin de la escena, de vuelta a casa, a dormir.
Continúo en el ajetreo, entre el trabajo, la casa, la presión que llega de lejos por dos flancos, mi ya de cajón desestabilidad emocional, las batallas entre el querer, el poder y el deber que cada vez minan más mi paciencia y apariencia continúo los días, pues aún no termina mi misión donde me encuentro, aunque sinceramente ya no estoy poniendo todo mi empeño en eso.
Llega el día, me voy de casa, otro amigo y su mujer me ayudan a terminar con una presión más, por fin está limpia la casa y ya puedo entregar las llaves, lo que queda de mi mudanza va a casa de mi amiga, junto con todo lo que estoy a punto de dejar atrás. Incómoda situación, el marido de mi amiga llega mañana a su casa, mi amigo sigue de vacaciones y yo tendré que quedarme en el suelo, qué novedad, tengo más de 2 semanas durmiendo en el suelo ¿qué más da?.
Por fin llega mi amigo de sus sacrosantas vacaciones, pido asilo político de nuevo, no me lo niega por que alguna vez yo se lo dí a él (no hubiera querido cobrar la deuda, pero en la guerra, en el amor y la necesidad, todo se vale). El Destino me juega bromas, pues pasaré el año nuevo con mi amigo en su casa, prepararemos cena, el año anterior cenamos juntos también y´sólo alcanzamos pizza por confiados de que los establecimientos cerrarían tarde, esta vez no correríamos riesgos, cocinaríamos para poder cenar a la hora que se nos antojara. Entre los dos decidimos el menú, iba a ser algo sólo para no pasar el día en blanco, en eso comenta que tiene ganas de invitar a su amigo (sí, a él), finjo que me causa indiferencia, pero que si así lo quiere yo no tengo ningún inconveniente (¡gracias vida!, hasta que me devuelves una de las que me debes), así que lo invita y él acepta, yo me emociono en secreto por que por fin tendré la oportunidad de que me mire ya en otra situación y en otras condiciones.
Llega el ansiado día y clandestinamente estoy feliz, aunque no dejo de hacer mi trabajo y mis labores cotidianas, no quiero exagerar ni quiero parecer desesperada, así que me comporto como siempre aunque por dentro no me siento como siempre. Se acaba la tortura, llega a casa de mi amigo, me ve (ahora sí estoy arreglada, aquella vez, la primera, venía llegando del campo, asi que me conoció tal como soy, tal vez por eso no se interesó, contradictorio pero cierto), me saluda de beso, me comienza a hacer plática aunque yo ni lo miro por que sigo cocinando. Es muy bromista y está loquísimo, por eso me encanta, pero creo que fuí muy obvia, no me le insinué pero mi mirada no disimula, se da cuenta que quiero impresionarlo tocando temas muy técnicos, finalmente todos somos agrónomos ahí. Velada interesante, mi amigo ya quiere que se vaya y él no se quiere ir, hasta que tocan los vecinos y dicen que su camioneta estorba, así que lo mejor es retirarse, al menos por hoy. Todo mundo a dormir.
Inicio de año con flojera y cara de cansancio, mi amigo tiene planes para salir de la rutina, él también tiene planes de volverme a ver (eso me confesó), así que le llama a mi amigo y nos invita a almorzar, mi amigo le plantea que quiere ir al cine a la ciudad y le parece buena idea. Habla mi amiga y nos invita al recalentado, le comentamos los planes y no se anexa a la aventura, finalmente sólo nos fuimos los 3. Ya en el trayecto (hora y media para llegar al sitio) se dan las cosas, las pláticas, una cosa lleva a otra y terminamos haciendo conexión él y yo pero no pasa nada.
Día normal de trabajo, se acabaron las fiestas y todo vuelve a la normalidad, ahora me parto en dos, por que mi amiga quiere que regrese a su casa, y mi amigo me dice que me quede cuanto quiera en su casa también, difícil decisión, no quiero elegir aunque tendré que hacerlo. Mi amiga está pasando por una crisis emocional, casi podría decir que post parto y cre que tengo suficientes problemas personales como para cargar en mi espalda eso, mi amigo es soltero, sin problemas de ningún tipo, acostumbrado a su soledad y sin necesidad de que yo le rinda cuentas de mis actos (¡ganador absoluto!). En eso me llega un mensaje extraño de un número desconocido, no tengo tiempo para atender mi paranoia por que converso con mi amiga por celular, llega otro mensaje que no leo por la misma razón anterior. Entra otra llamada mientras atiendo en la que sigo, es de ese número desconocido. No alcanzo a contestar a tiempo, le cuelgo a mi amiga y leo el mensaje que había entrado anteriormente y me dice quién es, es nada más y nada menos que él, le pidió mi número a mi amigo, sin pensarlo lo invito a cenar (ok, lo reconozco, quería verlo), conversamos, le pido un aventón a casa de mi amigo, me lleva pero con ganas de no llevarme, me deja ver que tiene mucho qué decir y quiere que lo escuche, tomamos otra dirección y terminamos en un lugar apartado de los ojos y los oídos de la dmás gente, estamos a oscuras platicando, compartiendo experiencias de vida, antes de eso le ofrecí un beso y se lo dí, uno de chocolate envuelto en papel aluminio y con eso sin querer, hice que deseara un beso, pero de mis labios, el cual no me robó, sólo lo pidió y yo se lo negué.
¿Qué va a pasar mañana?. Aun no lo s, sólo se que está pasando lo que debía pasar y tal vez, la oferta de los besos apenas esté por comenzar, y la lucha por dar el mejor inicie antes de lo que ambo creemos, lo que sí dudo es que lo podamos evitar.
Y pensar que todo comenzó con un dulce beso de chocolate.
By BlackWings

sin palabras, pero la sonrisa más grande que te puedo ofrecer ;;D
Ojala que todo salga bien. Que no sea un espejismo y consigas llenar ese vacío de tu corazón.
besitos Comadrita :************