Por fin las cosas son como quiero, como las he soñado, como las visualicé, pero todo dura un solo instante. Tengo el amor perfecto, el hombre perfecto, el trabajo perfecto, mis hijos no son perfectos pero no es algo que en este mo mento tenga que ser así y todo durará sólo el día de hoy. Ya sé lo que se siente ser reina por un día.

 

Perseguí mis sueños mil veces, me equivoqué otras tantas, sufrí unas más y no claudiqué, no totalmente. Fue muy valiente de mi parte reconocer que no podía más, que me sobrepasaron los problemas, las circunstancias, la consecuencias que no tenía ni pensadas que podrían ocurrir. Fui honesta conmigo misma y me declaré incompetente para vivir una vida sola y educar, mantener y cuidar a 2 hijos así, sola y pedí refuerzos. Reconozco que fui extremadamente drástica y radical (bueno, en realidad siempre soy así), se lo que me espera, por que es el único puerto seguro al que sé volver. Me resigné, pero no tiré la toalla, no antes de tiempo. Quería regresar con la conciencia tranquila, sabiendo que había cumplido con mi deber, que dejaba terminado mi trabajo y no me iría hasta conseguirlo, no importara lo que tuviera que pasar para que esto se diera. Me lo prometí a mí misma, se lo debía a mi jefe superior, un señor bondadoso, amable y noble que confió ciegamente en mí, que metió las manos al fuego por mí más de una vez, que tuvo que ceder en ocasiones y dejar que me golpearan, esperando que me supiera defender y lo hice, llegamos a la meta juntos pero me desesperé. Entre la familia, el trabajo, el cansancio y mi ya complicada existencia no pude más y me quebré.

 

Mi decepción me llevó a desiciones precipitadas que de cualquer manera llegarían si no ahora, tal vez luego, y tal vez luego hubiera sido ya muy tarde. Por algo pasan las cosas, parece tan trillada la frase y sin embargo es tan cierta que asusta. Un todo me llevó a la nada, y de la ahí resurgí ganando más de lo que perdí. El destino es caprichoso, creí que él quería llevarme de nuevo a casa, a saldar cuentas pendientes que aún no descifro cuáles pueden ser, le demostré de qué estoy hecha, dejé intacta mi imagen en mi trabajo, donde todo lo he conseguido de la única manera que lo se hacer, trabajando; faltando casi nada para llegar a la meta, me antepone una oportunidad que aún no descifro si es amor, amistad, compañerismo, pasión o es ese famoso todo y nada que hace que nada duela y todo pase dejando una estela de tranquilidad y satisfacción tan etéreos que parecen sueños, aunque esos sueños terminen siendo sombras en el alma que reconfortan cuando los recuerdas y te hacen rodar lágrimas sin saber si son de aroñanza, de tristeza o hasta de felicidad.

 

Se cumple el objetivo, todo bien, mucha suerte y mucha entrega lograron un resultado si no perfecto por lo menos satisfactorio. "Misión cumplida jefe, toco retirada el fin de semana", fueron no mis exactas palabras pero se acercan mucho a ellas. "Felicidades, y no me digas eso, que me vas ahacer llorar", "Mereces una recompensa, espera a ver qué se puede hacer, aún no hagas nada, espera indicaciones", ah mi jefe tan buena gente, ¿me queda otra más que obedecer?, creo que no. Mirntras disfruto mi plano amoroso que también ya me hacía falta.

 

Está por llegar la hora del adiós, no me resuelven nada y de nuevo me desespero, tengo una presión y además me hacen falta mis hijos, llevo un mes sin ellos y aunque parece que estoy viviendo un sueño donde todo es casi perfecto y maravilloso, extraño mi realidad también (es verdad, nunca estamos conformes con nada). Llega el momento, me voy contenta con haber alcanzado mis objetivos, salir en los mejores términos, casi como una heroína de un cómic y con mi preciada y ambicionada carta de recomendación firmada por mi jefe, lo demás es ya pura vanidad, con eso se ha coronado mi triunfo. Pero parece que hay algo más y hay que esperar un día, auqneu en realidad estaba dentro de lo previsto, por lo que no me altero.

El día final, es tiempo de comprar el boleto para volver a casa, no llega ese algo extra que mi jefe espera que llegue más que yo. No me importa y me voy. Llego al otro día a casa ilusionada, con planes, con ganas de ver a mis hijos pero sobre todo de descansar y olvidarme del mundo, y también de él (sí, de mi hombre perfecto para mí que no era para mí), estoy intentando no extrañarlo ni dejarlo entrar a mi corazón, aunque sinceramente ya está en la puerta. No le busco, de vedad no quiero extrañarlo. Lllega un mensaje d él y claro que me alegro, demasiado, podría decir. Le respondo, y des´pués intento llamarle pero el saldo sólo me deja decirle "hola". Entra un mensaje más tarde "Que te presentes el lunes en la oficina por que el gerente quiere hablar contigo". Pego el brinco de la cama y me molesto de sobremanera. ¡¡¡¡Mi jefe me dió permiso de irme!!!!, Grrrr... acabo de llegar y ya tengo que volver como si estuviera ala vuelta de la esquina (7 horas nada más ni nada menos), en fin. Hay que volver sin renegar (díganle eso a mi mamá). Ya de vuelta el gerente no llega, sospecho que no llegará y que no habrá valido la pena el regaño de mi progenitora. Despùés me entra una especie de pánico sólo de pensar que tal vez ni siquieracostee haber pagado tanto dinero de pasajes y habré malgastado mi último cobro de sueldo.

 

Tengo una incertidumbre malsana y estresante. Por fin termina mi suplicio cuando llega el gerente, me llama, hablamos, me pregunta inocentemente or qué quiero abandonarles en estos momentos, le explico mis por qué más infalibles y honestos, me pregunta si tengo otra oferta de trabajo, a lo que respondo con la verdad ciciendo que no pero necesito descansar, requiero de unas vacaciones forzosas ¡Ya!, me preunta si me gustaría volver y ni lo titubeo al contestar que si, que me encanta mi trabajo, el lugar, todo, todo en realidad. Me propone un receso de 6  a 8 meses y volver al trabajo, a mi puesto, a mis labores, me dice que lo piense y mañana le responda después de entregar bitácoras a las personas correspondientes.

 

Carpichos del destino, me orilló a alejarme de aquí y me obliga a volver, ¿de qué se trata?, no lo se, aún no descifro el enigma y no entiendo cuál es la razón, ¿por qué alejarme y tener que regresar?. ¿por qué abandonar todo para tener que recuperarlo en un futuro no muy lejano?. sólo puedo decir que hoy más que nunca, no entiendo, no alcanzo a comprender y estoy cansada, muy cansada, ya puedo decir que estoy agotada sin un: "pero aún tengo que hacer....". A descansar, ahora sí me lo merezco, me lo gané y espero que mi presionado corázón se desacelere ya, estoy a punto del infarto, la taquicardia y quedarme más loca que de costumbre. A descansar, descansar, los sueños pausar, el alma liberar y dejar que el destino me guíe de nuevo.

 

By BlackWings