Todo es perfecto, ¿por qué parece inverosímil?
Intento no extrañarlo, fue un pacto secreto, casi tan secreto que ni siquiera tuvimos que mencionarlo. Estoy descansando, disfrutando de mi tiempo para mí y me siento genial, más no puedo evitar extrañarlo, sobre todo entrada la noche, que era cuando podíamos vernos, ya después de las responsabilidades laborales éramos libres, tal vez una cena, tal vez sólo vagar por las calles hablando de todo y nada, uno que otro debate divertido donde nadie ganaba por que llegábamos al callejón sin salida donde las palabras pierden el sentido y toda coherencia.
A veces me inundaba el silencio y eso le alarmaba, tratando de llenar esos espacios con ideas y yo sólo le escuchaba, pues en realidad no quería decir nada, sólo deseaba estar a su lado, eso llenaba mis vacíos, no importaba que pareciera que había un abismo por que de pronto ni siquiera nos mirábamos, para mí, estar cerca, estar junto a él era más que suficiente.
Algunas noches me visita la nostalgia y le llamo, no han sido buenos momentos, o está ocupado o yo no cuento con suficiente saldo para nuestras largas conversaciones. Le escribo mensajes que no responde no por que no quiera, sino por que también para él es un problema el saldo a veces. Me propuse ser fuerte y dejar de buscarlo por que no quiero ser la misma de siempre, no quiero angustiarme y quiero que él trabaje tranquilo y viva de la misma manera sin tener una preocupación más en su haber: Yo. Así que borré su número de mi celular para evitar tentaciones.
Anoche entró una llamada de su número, nos tratamos como lo que en realidad somos, amigos, de pronto percibí un poco de desagusto de su parte, me dijo que parecía que estaba ocupada y yo lo negué, de verdad no quería que me colgara aunque prometió llamar hoy, preferí no arriesgarme. Dejó entrever que le preocupaba el asunto de que no respondía mis mensajes y le dije muy sinceramente que lo entendía y me imaginaba la razón que me dio, pero honestamente no lo escuché convencido y hasta creo que se imaginó que estaba con muy buena compañía mientras charlaba con él, pero no se atrevió a preguntarme nada. Una despedida muy cortés y nada romántica terminó con el momento.
Quedé satisfecha y contenta de saber que muy a su manera, piensa en mí y me extraña, aunque no quiera reconocerlo del todo. Es normal, no quiere parecer frágil y vulnerable y sinceramente yo tampoco pero aún así sigo pensando que es mi hombre perfecto. El problema es entonces que una parte de mí está emocionada, ilusionada y la otra me detiene, me para en seco y me dice que no debo correr de nuevo, pero me asalta la duda de que tal vez es el indicado, tal vez ahora sí valga la pena arriesgar el todo por el todo, pues hasta ahora no me ha defraudado y siempre está al pendiente de mis reacciones y opiniones tomando en cuenta sólo lo que él considera que le sirve. Eso me agrada mucho.
Me gustaría que me dijera que me extraña, y sé que no lo hará por que sabe que soy capaz de salir corriendo a buscarlo, no importa que tenga que recorrer esas tan mentadas 7 horas sólo para verlo. Yo ya no quiero decirle que lo extraño por que sinceramente no sé qué espero que haga o que diga cuando lo digo.
Maldita sea, apenas van 4 días, me pregunto cómo sobreviviré 4 meses a esta tortura psicológica y de verdad no lo se. Hay mil cuestiones rondando en mi cabeza, y todas me llevan a ningún lado y a ninguna respuesta concreta, sólo el tiempo y el destino disiparán la duda en su debido momento. Por lo mientras, yo seguiré extrañándolo y luchando contra mi desmesurada espontaneidad intentando contener esas palabras de añoranza, anhelo, nostalgia y melancolía, mientras sueño que mi hombre perfecto para mí que no es para mí, me espera en silencio y me extraña en secreto y trato de saber si es un sueño o una realidad.
By Blackwings.
